El pivote Nicolás Brussino, nacido en Cañada de Gómez, se ha convertido en una pieza fija en la Selección Argentina. Su vasta experiencia en Europa le permite vivir con intensidad cada momento en el equipo nacional y apreciar el entusiasmo de los jóvenes que hacen sus primeras armas. En las recientes victorias ante Cataluña, anotó 8 puntos y agarró 7 rebotes, y frente a Venezuela fue clave en el movimiento de bloqueo a sus rivales para que Redivo se desmarcara y pudiera recibir la pelota para definir el partido justo con el tañido de la chicharra. Demostrando su valioso aporte y reafirmando el compromiso en este nuevo proceso.

"Cuando llega gente nueva, ese entusiasmo nos da una chispa que el equipo necesita. Creo que hoy en día las nuevas generaciones vienen más preparadas, tienen más conocimiento de juego. Cada vez que llegan no parecen ser novatos", expresó el jugador del Gran Canaria.

La gira continuará en Brno, donde jugará mañana con, el local, República Checa, y el sábado con Bélgica.