Rosario Central tenía una mínima chance de aspirar al torneo doméstico, pero no lo priorizó, salió a jugar ante Banfield pensando en la final de la Copa Argentina de pasado mañana, a tal extremo que sólo pareció buscar el triunfo en los últimos diez minutos, cuando perdía 2-0, y aunque en ese lapso consiguió el descuento, no le sirvió ni como consuelo. Quedará por descubrir en cuánto influyó la decisión del entrenador Eduardo Coudet de dejar en el banco de suplentes a tres titulares, entre ellos a Marco Ruben, el goleador del torneo, al que hizo ingresar, inexplicablemente, cuando quedaban tres minutos para el final.
Central salió a jugar sin el carácter necesario para buscar un campeonato. Intentó tener la pelota, pero jugó a ritmo cansino y sin profundidad, mientras que Banfield, sin presiones, jugó tranquilo y apostó a la salida rápida por los costados. Había pasado muy poco hasta que, a los 17’, Central tuvo su única llegada en la primera etapa. A los 23 minutos llegó la apertura del marcador. Claudio Villagra escapó por izquierda, envió el centro para Giovanni Simeone, quien en soledad, con un extraordinario cabezazo colocó la pelota cerca del ángulo superior derecho del arco de Mauricio Caranta.
Sobre el final de la etapa, Rossi robó un balón en su campo, se la cedió al colombiano Cuero. Este llegó al área, enganchó ante el cierre del colombiano Yeimar Gómez y Caranta, tocó al medio para que Villagra definiera ante la resistencia de Pinola. El segundo período fue parecido al primero. Recién a los 37’ llegó el descuento a través de Niell. Pero Central no jugó como debía jugarse este partido, y así le fue.

