Volvió. River dejó anoche en el olvido su presente y gritó campeón en Mendoza ante su clásico rival.

 

En la previa a su sexto Superclásico, sin dudas el más importante de todos, el árbitro Patricio Loustau aseveró que estaría conforme con su actuación si pasaba desapercibido. Y luego de los 90″ de anoche, en un encuentro donde todas las miradas estaban sobre su actuación, el hijo de otro árbitro muy recordado como Juan Carlos “Pichi” Loustau, cumplió su objetivo al tener una buena actuación en un partido clave.

Patricio, quien dirigió acompañado de cinco asistentes contando a Fernando Rapallini que hizo de tercer árbitro, se manejó con sobriedad y demostró su oficio en un partido tan especial. Sacó seis veces la tarjeta amarilla y nunca estuvo alejado de las jugadas.

De acuerdo a lo demostrado, la designación a “dedo” por parte de Horacio Elizondo, mandamás de los árbitros en el país actualmente, estuvo muy acertada su elección.

Aprobó

Ganó su Mundial

En un Súper que no tuvo líos ni fallos que hayan influido en el resultado. Fue un Súper árbitro cuando tenía un fierro caliente. No va al Mundial, pero Loustau ganó mucho con este partido.