Quienes siguen las veladas amateur, alguna vez se sorprendieron con un zurdito que imponía su estilo de boxeo intenso a los rivales de turno. Más de uno se aprendió el apellido: Sardinez. Hubo un momento, casi un par de años, que desapareció de los cuadriláteros. La falta de continuidad lo desmotivó y decidió dedicarse al trabajo de pintor de autos. Había nacido su hijo Samir, producto de su relación con Carla y tenía que hacer frente a sus deberes de padre.
Quiso la vida que un día, después de conversar largamente con su descubridor y mentor, Juan de Dios Acosta, decidiera “ponerle fichas” (así lo afirmó) al pugilismo. Volvió a las prácticas, ayudó también que el promotor Mario Arano posara sus ojos en él y, luego de pasar un periodo de concentración en Junín, donde sienta sus reales el empresario, debutará profesionalmente el viernes en el Cantoni.
Carlos Jorge Luis Sardinez, tal cual su DNI, cumplirá 23 años el próximo 25 de julio. Lleva doce años, con los dos de inactividad, preparando su físico para este momento. Vecino de Villa Krause, hincha de Unión, es un boxeador de interesantes cualidades técnicas que se maneja muy bien en la media y corta distancia. Sin ser un noqueador tiene manos pesadas, las que empleadas con acierto harán mella en cualquier adversario.
Debutará ante el mendocino Iván Díaz (0-3-0) dejando atrás una historia amateur de 50 peleas con sólo tres derrotas, dos en campeonatos nacionales.
Tiene como cábala cortarse el pelo antes de subir al ring. “Estoy ansioso, quiero pelear ya”, afirmó el joven mientras castigaba la bolsa en el Estrella Junior.

