De la alegría a la tristeza. De la tranquilidad al desconcierto. Alianza no competía por nada, pero mostraba un alto vuelo de fútbol, ganaba cómodo 2-0. Era un Alianza distinto al acostumbrado. ¿Cómo no apareció este equipo antes? se preguntaba su gente. Pero de la noche a la mañana, en 26′, todo terminó en desgracia y desazón. El equipo se quedó sin nafta, sin respuesta anímica ni física. Atenas se lo dio vuelta y lo venció 3-2 en la última fecha del Argentino B. De todas maneras no le alcanzó al Albo, porque Estudiantes derrotó 2-0 a Del Bono y clasificó a la final. Aunque el equipo cordobés murió de pie y con la frente bien alta. Festejando quizá por dentro, porque los rostros de los jugadores mostraban bronca e impotencia.

Alianza mostró en el comienzo una cara distinta a la acostumbrada. Con un equipo más ordenado desde lo táctico. Siempre intentando jugar por abajo se hizo dueño de las acciones. Pero sobre la media hora Cabrera en Alianza y Alvarez en Atenas vieron la roja por agresión mutua. El Albo tuvo las suyas, pero Ríos se agigantó y contagió a sus jugadores. Arroyo asistió a Paratore, que abrió la tarde, 1-0. Al instante Alcibar la sacó en la línea y le ahogó otro grito a la Libre. Atenas iba tener una clara en los pies de Lagioia, que remató lejos. En la contra Pacheco le quemó las manos a Bardín, que tapó jugándose la vida.

El Lechuzo en la etapa complementaria pareció concluir la historia con un golazo de Pacheco, luego de una asistencia de Ruiz. En ese instante Estudiantes ganaba, resultado que dejaba afuera al Albo, que necesitaba ganar si o si. Pero al Lechuzo se le vino la noche, sin Arroyo y Renzo Ahumada fue otro. Se quedó. Se le acabó la energía. Atenas descontó con un penal convertido por Flecia, después de agarrón de Pereyra. Más tarde Puñet anticipó a una defensa dormida y empató, 2-2. Silencio y signos de preguntas en Alianza. El Albo seguía creyendo en sí mismo, a pesar de la victoria del León, que ganaba 2-0. Pero la gota que rebalsó el vaso en Santa Lucía llegó a los 48′. Mauro Herman aprovechó otro desconcierto local y facturó para celebrar una victoria, que sólo sirvió de consuelo. Alianza perdió de la noche a la mañana.