Miami.- La vigilia se hizo eterna pero valió la pena: Juan Martín del Potrofinalmente debutó en el Masters 1000 de Miami con un categórico triunfo por 6-2 y 6-4 frente al holandés Robin Haase en una hora y 21 minutos; así, sacó su boleto rumbo a la tercera rueda donde desde temprano lo esperaba Roger Federer . El gran choque será el lunes.

 

 

El inestable clima que azotó Key Biscayne aplazó por dos horas el comienzo del partido. La lluvia intermitente jugaba con la organización de un torneo que durante el viernes y el sábado se movió al compás del caprichoso y ciclotímico tiempo. Cuando escampó, todavía había que esperar a que Dominika Cibulkova sellará su victoria sobre Kirsten Flipkens.

Recién a las 22 horas de Miami, a las 23 de Argentina, Haase y Del Potro empezaron a desandar el camino hacia un estadio principal plagado de argentinos en las tribunas.

El game inicial fue un síntoma del desarrollo del primer set: Haase necesitó 16 puntos para poder sostener su servicio. Del Potro, quien ganó sus games con facilidad durante todo el primer parcial, quebró en el tercer game, repitió en el séptimo y cerró el set en cuarenta minutos apenas cediendo cinco puntos con su saque.

 

En el segundo set, Haase le agregó precisión a su agresividad y se acercó en el desarrollo del set que, de todas maneras, terminó decantando en favor de Del Potro. El tandilense asustó a todos cuando en el cuarto game se patinó y su tobillo derecho se torció, incluso al propio holandés que cruzó la red para acercarse y ayudar al argentino. Atrás quedó aquella rispidez de hace cinco meses en Basilea.

 

En el sexto, Delpo afrontó los dos primeros break points del partido y los resolvió para mantenerse inquebrantable. En el noveno quebró a Haase en cero y en el décimo le puso fin a la ilusión del holandés.

 

Sin brillar, el tandilense fue implacable, resolvió con contundencia su presentación, castigó con su drive, lastimó con su saque, pegó con mayor continuidad el revés con top, impuso su jerarquía e incluso dejó algunas pinceladas de su talento en un par de drops que levantaron al público en una noche fría y ventosa.

 

Del Potro y Federer protagonizarán un duelo postergado en el Abierto de Miami: hace un año, cuando iban a enfrentarse por la segunda ronda, el suizo debió bajarse por un virus estomacal. El ex número uno del mundo, actual campeón del Abierto de Australia y del Masters 1000 de Indian Wells, se lesionó en junio, cuando el argentino empezaba a construir un segundo semestre memorable.

 

"Me encantará jugar nuevamente con él. Estoy feliz por su regreso, porque haya ganado la Copa Davis. Deberíamos haber jugado el año pasado pero estaba enfermo y no pudimos, fue una lástima. De todas maneras va a ser mejor que juguemos ahora que ambos estamos mejor. Disputamos varios partidos épicos, la semifinal de Roland Garros, la semifinal de los Juegos Olímpicos, la final del US Open. Creo que al público le encantará vernos" reflexionó Federer después de su triunfo frente al estadounidense Frances Tiafoe por 7-6 (7-2) y 6-3.

 

El historial entre ambos marca una evidente supremacía a favor de Federer, quien celebró en 15 de los 20 partidos entre sí. La rivalidad se ha caracterizado por encuentros de altísimo nivel con capítulos inolvidables como las semifinales de Roland Garros 2009, la final del US Open de ese mismo año, los cuartos del Grand Slam francés en 2012 y la semifinal en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, entre otros. El último antecedente es de 2013 en el ATP World Tour Finals donde Federer se impuso en tres sets.

 

El Abierto de Miami promete una secuela más entre los protagonistas de los dos grandes regresos que en los últimos dos años asombraron al tenis: Del Potro volvió en 2016, ganó la medalla de plata en Río y levantó la esquiva Copa Davis. Federer retornó al circuito en enero y ya sumó a su palmarés su 18º Grand Slam y un nuevo Masters 1000.

 

Para Del Potro también será un desafío: intentará imponerse a un top 10 por primera vez en el año después de sus caídas frente a Novak Djokovic y Milos Raonic. La mesa está servida en el Crandon Park.