“Yo ahora digo que antes en Tigre todos éramos negritos y ahora todos somos rubios ojos celestes”, con esta frase Juan Ismael Lizzi, definió el presente de la ciudad donde nació e inició su idilio con el fútbol, ese que lo trajo a San Juan en 1973.
“Lo que es no tener visión, en mi juventud, te regalaban los terrenos que se inundaban y nadie los quería, ahora allí está lleno de countries. Nordelta es uno de los lugares más bacanes de Buenos Aires”, explica quien debutó en Tigre a los 16 años, en 1962 y luego de jugar medio año en Acasusso y tres en Argentino de Mendoza, llegó a San Juan en 1973 para jugar en Sportivo Desamparados, formar una familia y quedarse a vivir.
“Yo vengo de muy abajo, en la casa de mis padres (aún viven) el agua nos llegó hasta 1,20 m de altura, hoy por el sistema de cañerías y desagües el agua no llega. Tigre ha crecido mucho”, confió quien todos los años va a pasar las fiestas de fin de año con sus familiares.
Con respecto al equipo de Victoria, del que ve por TV todos los partidos, afirmó: “Tiene un planteo defensivo, que si lo ejecutan sin desconcentraciones, complica la vida al rival. Creo que el empate no es mal resultado porque, a pesar que la cancha del Morumbí, es una estancia, por su sistema, Tigre puede llegar a sacar un buen resultado”.
Después de cuatro décadas este sanjuanino por elección aún tiene parte de su corazón en el Tigre donde nació hace 66 años.

