Abrazado con sus hijos mayores, Gonzalo y Emiliano, y seguramente buscando por algún lado al pequeño Valentino, Ricardo Dillon gritó, cantó y lloró tras el ascenso al Federal “A” con Desamparados. La cabeza creadora del proyecto que terminó siendo exitoso, retornó la temporada anterior a Puyuta con el firme objetivo de “regresar a Sportivo de donde nunca tendría que haber bajado”, como contó varias veces. No se le dio la temporada anterior ante Güemes, la espina quedó, pero la dirigencia apostó nuevamente en él y ahora sí, la revancha llegó.

“De este día no nos vamos a olvidar nunca más en la vida. Teníamos mucha fe en nuestros jugadores. Sabíamos que iba a ser difícil Agropecuario pero el gol llegó en el momento justo, tuvimos paciencia y gracias a Dios se nos dio”, dijo el DT apenas terminado el encuentro.

El técnico puyutano fue quien ascendió a Sportivo en el 2004, pero contó que este ascenso era “una necesidad”. “El ascenso del 2004 fue distinto. Éste es especial porque era una necesidad sacar a Desamparados del Federal B”, expresó.

Por último, la dedicatoria lógicamente fue para sus hijos, fanáticos del Puyutano: “Hoy nos metimos con el corazón. Es un Día del Padre inigualable. Demostramos que somos los mejores. Esto es para mi familia, para mis hijos; ellos lo viven de forma diferente”, concluyó el entrenador.