Se dice que todo que cuesta, vale el doble y para los argentinos que ayer fueron al Aldo Cantoni terminó siendo tal cual. Se inició sufriendo con el triunfo parcial de Portugal, pero se terminó viviendo una fiesta con el pasaje a la final del Mundial. El Gigante del Parque de Mayo mostró su mejor imagen, con papelitos, globos, banderas y cerca de 7.000 hinchas que no dejaron ni un minuto de hacer sentir su aliento. Ema García dijo que la gente es el sexto jugador que tiene la Selección y ayer quedó cien por ciento comprobado.

Ni bien terminó el partido de España-Mozambique, los jugadores ingresaron a la pista y los hinchas aprovecharon la ocasión para cantarle el feliz cumpleaños a Pablo Álvarez. Al mismo tiempo que hicieron sentir la localía a los jugadores lusitanos. Lucas Ordóñez, fue quien se encargó de levantar al público antes del inicio del partido y eso sirvió para que aliento sea constante. Con el primer tiempo en juego también los nervios se pusieron a prueba. El Cantoni era un hervidero, los hinchas siguieron muy atentos todas las alternativas del partido y en más de una ocasión insultaron a los árbitros, sobre todo al español. Con el gol de Ricardo Oliveira el estadio se cayó por un minuto, pero rápidamente volvió en sí y el apoyo fue incondicional. La policía tuvo que calmar a un plateísta que se enojó por el festejo portugués, pero nada pasó a mayores. Ya en el complemento y cuando los árbitros anularon el gol nacional, el público largó banderas, botellas y todo lo que tenía a mano a la pista. Cuando la albiceleste se puso arriba en el marcador todo fue alegría, luego de haber sufrido la gota gorda.

En el final la gente dejó en claro algo: “mañana, cueste lo que cueste, tenemos que ganar…”. Ese fue el hit de una noche que tuvo aliento a final.