Vaya si Gastón Caprari tuvo que luchar para vivir este presente con San Martín siendo el goleador del equipo en Primera con tres gritos. A saber: una fractura en su pie izquierdo la temporada pasada cuando era titular tras el arribo de Garnero, la recuperación que le demandó cerca de dos meses y por ende una pretemporada sin trabajar a la par de sus compañeros, una tendinitis que lo marginó al comienzo del torneo; y, por decantación, haber quedado relegado entre los elegidos del DT y aguardar su posibilidad. La chance le llegó a este delantero cordobés de 26 años hace un par de fechas y no la desaprovechó. El sábado vivió su mejor partido en Primera e incluso tal cual reveló marcó uno de los goles más lindos de su carrera, pues de esta forma catalogó al tercero contra Olimpo, el segundo en su cuenta esa noche.

“Es una alegría muy grande lo que estoy viviendo en este momento. Sufrí bastante en el cierre de la temporada pasada cuando miré todo desde afuera por estar lesionado. Hubo momentos duros, pero los saqué adelante apoyándome en mi familia. Lo importante es que nunca bajé los brazos y luché siempre para volver a jugar”, relató el atacante quien se sumó a mediados del 2010 al Verdinegro y es el goleador del equipo en el Apertura con tres tantos, los dos contra el Aurinegro y el restante frente a Banfield.

Ante Olimpo el delantero marcó por duplicado, pero ayer evaluó de forma especial el que anotó para cerrar la goleada, donde le picó de zurda la pelota al arquero Tombolini. “Fue una jugada muy dinámica. Un par de pases rápidos y piqué justo en el hueco que me dejó la defensa. Me gustó mucho el hecho que la pelota subió y bajó de manera exacta para entrar. Lo considero uno de los goles más lindos de mi carrera”, expresó.

Caprari tiene su hábitat natural en la cancha cerca al arco rival, pero igualmente el zurdo subrayó que no se desvela si no marca. “No soy de ponerme nervioso o intranquilo si no puedo convertir. Lo mío pasa por ayudar al equipo en lo que le sea útil. Si hago goles mucho mejor, pero no me obsesiona el gol”, profundizó.

El Gato, tal cual lo apodan en el plantel sanjuanino, ya patentó su festejo con el clásico del dedo pulgar izquierdo en la boca simulando tomar un chupete. “Es la forma que tengo de dedicárselo a mi hijo, Romeo, que está por cumplir dos años. Junto con mi esposa, Ornella, son los que siempre están en los momentos complicados, y por eso uno se acuerda cada vez que le salen las cosas bien”, destacó.

El 3-0 en Bahía resultó la primera victoria como visitante del equipo y llegó tras una semana complicada. Caprari así lo entendió y por eso valoró mucho la charla que se dio en el plantel el para salir adelante. “Nos dimos cuenta que habíamos tocado fondo. Fue una de esas reuniones que sirven y que te dan la pauta de que hay que cambiar. Nos dimos cuenta que debíamos mejorar y el sábado se notó en la cancha. El resultado, obviamente, que también te ayuda para lo anímico, pero el grupo ya se había dado cuenta cuál era el camino. Todos queremos quedarnos en Primera con San Martín y el sábado lo demostramos contra un rival directo”, cerró el número 25 de San Martín.