“Saber que se puede, querer que se pueda, quitarse los miedos sacarlos afuera. Pintarse la cara, color esperanza, entrar al futuro con el corazón”, decía la canción con la que ingresó al ring el campeón mundial, Omar Narváez, al Estadio Aldo Cantoni ya entrado el domingo. En una noche histórica para la provincia pues se trató de la primera velada de esta magnitud y donde el chubutense defendió con éxito su cetro supermosca de la OMB ante el mexicano, José Cabrera, a través de un fallo unánime. La noche resultó ideal para los sanjuaninos ya que Mauricio Muñoz se coronó campeón supergallo Latino, mientras que también bajaron del ring victoriosos los locales Fabián Orozco y la debutante Leonela Yudica.

El cubierto del Parque, que contó con tres mil espectadores, vibró con los golpes del “Huracán” Omar Narváez. El argentino no contó con un rival acorde a las circunstancias, que en casi todos los rounds se encargó de infringir el reglamento de distintas formas. Más allá de eso, el boxeador mexicano lejos estuvo de lograr su cometido debido a sus carencias técnicas.

Para Narváez era la reivindicación con el público ya que hacía algunos meses había caído en el Madison Square Garden de Nueva York contra el filipino Nonito Donaire, aunque en la categoría gallo. Es por eso que la noche del sábado retornó a su categoría, la supermosca, para defender por cuarta vez el título.

La mirada iba a estar puesta en la destreza física del mexicano Cabrera, once años menor que Narváez. Pero el ‘Huracán’ dejó en evidencia que los años no le pesan y que la pelea de Donaire sólo fue un tropezón. Con una velocidad tremenda al momento de hacer llegar los puños, fue marcando el camino para convencer a los jueces.

El segundo round fue el que abrió la puerta para Narváez tras estudiarse los púgiles en el primero. Sobre el final comenzó a demostrar su poderío. Los puños del argentino fueron los que llegaron en muchísimas oportunidades, pero el mexicano ensució la pelea ya que con infracciones era la forma que tenía de contrarrestar los embates del defensor de la corona.

Dejando el brazo estirado para que los cross de Narváez no pudieran conectar. Allí fue la primera advertencia del árbitro. El ‘Huracán’ fue creciendo en la primera mitad de la pelea, pero hiriendo al rival a través de la insistencia. Conectaba donde podía y encontraba un lugar, ya que el mexicano bajaba el torso buscando dejar sin ángulos al chubutense obligándolo a golpear con los hook en la zona hepática.

En el séptimo asalto Narváez pisó el acelerador porque su rival estaba comenzando a crecer y a mejorar su trabajo. Así fue que sobre el final, tras una batería de golpes del argentino, el árbitro paró la pelea tras ver que el retador no reaccionaba y la campana lo terminó de salvar para mandarlo a la esquina azul que le pertenecía.

Cabezazo y corte en el ojo izquierdo para Narváez, más golpes en la zona baja, fueron dos puntos menos para Cabrera que con eso lastimaba a Narváez más que con los puños.

Sin rival y en los últimos cinco segundos del último asalto, mirando al público y la vista seria puesta en su promotor, sabiéndose ganador y sin tirar un golpe, Narváez esperó la campana para ponerle fin a la jornada histórica para San Juan.