España, 8 de mayo.- Los tenistas que ya salieron a la pista no tuvieron pudor en criticar la medida impulsada por el rumano asesor del torneo. El ex entrenador de Guillermo Vilas y Boris Becker, Ion Tiriac, tenía la idea desde hace años y en 2012 pudo concretarla. Según él, lo hecho es lo "correcto". Pero con los primeros días del certamen disputados, algunos advierten que podrían aparacer lesiones inesperadas.

Desde que los protagonistas comenzaron a llegar a la Península Ibérica, los cuestionamientos y quejas florecieron por toda la capital. Desde una punta, Novak Djokovic sostenía: "Lo único decepcionante desde el punto de vista de los jugadores es que esto se decidiera sin que nosotros estuvieramos de acuerdo. Debería tener algún valor lo que digamos. No culpo al torneo, que lucha por su propio interés. Pero la ATP debería haber hecho un mejor trabajo para proteger nuestros deseos".

La voz del número uno del mundo se alzó después de que Rafael Nadal también declarara lo suyo. "La pista te da más opciones de jugar peor. Para los especialistas en tierra, los factores van un poquito en contra aquí. Lo hace más de lo habitual. La bola viaja muy rápido y en lugar de saltar hacia arriba, salta un pelín hacia adelante", argumentó el mallorquín.

Como si el mensaje enviado por los líderes del ranking fuera poco, Nicolás Almagro, que ayer venció al colombiano Santiago Giraldo, habló con conocimiento de causa y manifestó sus sensaciones tras el cotejo. "Poner un Masters 1000 con tierra azul poco antes de que se juegue Roland Garros… no se puede hacer. La pista resbala mucho.Es una superficie distinta en el mundo, que no va a tener más torneos en el circuito. Tan cerca de París preferimos jugar en la tierra roja. La pista no está en las condiciones óptimas. Y ojalá que no haya lesiones en la semana", auguró el 13º del escalfón ATP.

Ion Tiriac siempre se caracterizó por su extravagancia. El torneo que apadrina no podía quedarse atrás. Sus más de US$ 2.400 millones demuestran que en los negocios pocos son mejores que él. Pero la tradición y el juego parecen no ser tan relevantes para el empresario que alguna supo ponerse los pantalones cortos y pegarle a la pelotita, por aquel entonces, sobre polvo de ladrillo naranja.