El quinto superclásico entre River y Boca disputado en el extranjero (llegaban igualados dos por equipo) resultó un nuevo festejo del Millonario. En el estadio Azteca mexicano y ante poco más de 30 mil espectadores, el campeón del torneo Final superó por penales 4-2 a su eterno adversario, luego de empatar 1-1 en los 90’ de un partido que tuvo varias emociones y una definición atrapante.
Una mejor versión tuvo en el primer tiempo River. Se apoderó de la posesión del balón y supo distribuirla bien mediante sus volantes creativos. Boca apeló muchas veces a la brusquedad y entonces todo se le complicó. La apertura del marcador llegó para el Millonario a los 36’ cuando Daniel Villalva definió muy bien ante la salida del arquero, Emanuel Trípodi. Sobre el final se dio un grosero error del árbitro mexicano, Jorge Pérez Durán, quien en primer instancia había sancionado un penal sobre Leonel Vangioni, pero increíblemente tras las protestas de los jugadores de Boca, cambió la determinación y amonestó al zurdo de River por simular.
En el complemento, la historia se dio vuelta y el dominador resultó el Xeneize. Claudio Riaño tuvo un rol protagónico pues estrelló una pelota en el travesaño y luego también participó en otra acción clara, que en esa ocasión dio en el palo del arco de Marcelo Barovero. A los 24’, el ex San Martín acertó con un derechazo, luego de un centro rasante y así estableció la paridad. En lo que restaba del encuentro, los cambios desvirtuaron el juego y entonces, poco a poco, los rivales se fueron conformando con definir la Copa en los penales. En esa definición desde los once metros, el ex equipo de Ramón Díaz tuvo total efectividad y así se alzó con la victoria.

