Pasó el debut. Ese esperado partido que marca muchas cosas por más que todo recién comience y que queden en esta Primera B Nacional 41 fechas para conseguir el gran objetivo. Hay que pasarlo y San Martín, el nuevo San Martín, lo pasó. Casi sobrado, sin despeinarse y siendo absolutamente superior a una versión de Aldosivi de Mar del Plata del que se esperaba algo más. Fue mérito de San Martín minimizar la expresión futbolística del rival, pero esto recién comienza y caer en la tentación de pensar que el camino de regreso a Primera está ya listo es poco menos que temerario. De atrás para adelante, San Martín ganó el partido. Defendiendo con solvencia, intentando jugar y demostrando una contundencia ofensiva que en la previa parecía ser el gran déficit sanjuanino. Pero el Verdinegro lo resolvió mas que bien y con eso, terminó armando un esquema que abrió el crédito en su trámite inicial y del que ahora tendrá que empezar a cubrir los requisitos.

En defensa, donde sólo jugaron Alvarez, Hoyos y Ardente respecto del equipo que descendió, San Martín mostró solidez en la labor del uruguayo Barone, un jugador que parece diseñado para jugar en esta categoría por actitud, fortaleza física y poderío aéreo. Le agregó la movilidad de Kruspzky; en el lateral izquierdo, quien cuando pasó al ataque metió un par de centros muy bien medidos.

En el mediocampo, todo nuevo. Los dos carrileros y los dos centrales. Por la derecha, el trabajo del reaparecido Bogado fue desequilibrante hasta que Mauro sintió el rigor de esos 8 meses de inactividad. Por la izquierda, Quiroga también pesó con su trajín y sorprendió incluso hasta para llegar al gol en la apertura del marcador. En los centrales, lo más destacado pasó por la categoría y el buen pie de Pérez para salir siempre jugando claro pero en el debe quedó la indisimulable incomodidad de Mattia para jugar como volante central porque si bien intentó presionar y cortar, muchas veces se retrasó excesivamente. Llegó al gol en una pelota detenida pero está claro que su mejor versión está en la zaga defensiva. En el ataque, el explosivo López sacó credenciales de indispensable porque obligó siempre, generó desde su velocidad y llegó al gol. Lo acompañó Vizcarra que se movió mucho y solamente tuvo una clara que le sacó el arquero. El ingreso de González le dio otra potencia al ataque y eso, no deja de ser un dato importante cuando se necesiten variantes. El modelo está claro para Garnero. No hay enganche, nadie se cierra y el vértigo pasa por los carrileros y los marcadores de punta. San Martín tiene claro cuál será su perfil y eso no es poco después de un tremendo recambio. Es lo que dejó claro.