La década de 1970 no fue fácil para un amplio sector del pueblo argentino. Fueron años caracterizados por una violencia interna atroz cuyas heridas aún no cicatrizaron. Desde marzo de 1976 la Argentina estaba gobernada por una Junta Militar cuyo presidente era el general Videla. Por eso el campeonato ganado, sirvió para por lo menos distraer a la población y además, para que la Selección Argentina alcance la gloria por primera vez. Mario Alberto Kempes, goleador del Mundial, fue la gran figura de Argentina y un jugador sumamente dúctil en el planteo de Menotti. Jugó de 10, de centrodelantero y hasta de puntero izquierdo. Cumplió en todos, la rompió cerca del área. La táctica de César Luis Menotti fue un 4-3-3 ofensivo, con llegada de Kempes a lo Matador, en un amplio frente de ataque. Ardiles manejaba la pausa y la aceleración. Todo con pelota al ras y mucho fervor. En la final, jugada en el Monumental, Argentina venció por 3 a 1 a Holanda con goles de Kempes (en dos ocasiones) y Bertoni, mientras que Nanninga descontó para los holandeses.