La Escuela “Padre Federico Maggio” está en el corazón de la localidad Punta del Agua. Pertenece al departamento 25 de Mayo, que territorialmente es uno de los más grandes de San Juan. La Escuela está a casi 70 kilómetros de la ciudad capital. Llegar hasta ella es casi un sufrimiento. Porque de la ruta 20, camino a El Encón (que también pertenece al departamento veinticinqueño), hay que desviarse por un camino de tierra de unos 20 kilómetros.
Ayer, los chicos de la “Maggio” esperaban ansiosos el ómnibus que los llevaría a jugar fútbol por los Juegos Intercolegiales 2016. Cuando llegó, subieron con sonrisas plenas en sus caras. El colectivo de la Secretaría de Deportes de la provincia llegó hasta ese lugar por gentileza del subsecretario Alberto Naveda. La gestión la llevaron a cabo como choferes Hugo Heredia y Raúl Pereyra. Una colaboración vital para cumplir el sueño de los pequeños. Desde que llegaron a la Esc. G. Doblas, donde se jugó al fútbol, no pararon de hacer saber su admiración por todo. Si hasta resultó difícil que fueran. Integrantes de la comunidad huarpe, salen escasas veces del lugar. Sus creencias a veces se lo permiten, en otras no. La profesora Natalia Ocaña hasta tuvo que convencer a algunos padres del permiso correspondiente.
Eligieron un lugar en la amplitud del predio. Compitieron y se dieron tiempo para comer los sándwiches de milanesa que llevaron en una caja. No les fue bien en lo deportivo, porque quedaron eliminados en primera ronda. Pero para ellos, eso era lo de menos. Gozaron todo el tiempo con su estadía en el lugar y llenaron de preguntas a todos. Difícilmente vivan una experiencia similar. La magia de los Intercolegiales -apoyados a full este año por el Gobierno provincial- lo permitió. Una historia de vida que reconforta.
En cuanto al torneo en sí, los grandes ganadores resultaron los chicos de la Esc. Pedro Valenzuela, que se alzaron con los títulos en varones y mujeres. Los primeros le ganaron la final a Bart. Del Bono por 5-0 y las chicas lo hicieron sobre la S. Navarro por 4-2.
