La frase la acuñó hace casi cuatro décadas el periodista Dante Panzeri: "Fútbol, dinámica de lo impensado". Claro que, el crítico redactor que cuando tenía 32 años renunció a la dirección periodística de la Revista "El Gráfico" porque desde los altos mandos de la Editorial Atlántida quisieron influir sobre su pensamiento, lo dijo haciendo referencia a que el fútbol es un juego que puede en, cuestión de segundos cambiar su presente en el "verde césped", tal cual se refería Angel Labruna al campo de juego.
Aquellas frases,"en el fútbol no hay lógica" y "el fútbol no es justo", siempre hacen referencia a aspectos de juego.
Sin embargo, desde hace un tiempo a esta parte, con la mediatización televisiva "la dinámica de lo impensado" pasó a ocupar otro espacio. Ese que está detrás de la línea de cal. Se metió en el banco, donde están los entrenadores.
Boca y River con sus planteles lleno de figuras consagradas están pasando por un momento crítico. Antes se decía que cuando la cosa no andaba lo más fácil era cambiar al técnico. Ahora bien, esa verdad de perogrullo puede afirmarse después de ver que los mismos jugadores con los que Ischia ganó el Apertura del 2008 en Boca y con los que Simeone fue campeón del Clausura 2008 en River, son los que hoy se han acostumbrado a dejar la cancha mirando el piso.
La pregunta del millón es: ¿Son los técnicos el problema?
La respuesta puede encontrarse apelando a otro viejo axioma: "El fútbol pasa por los jugadores". Y tanto Boca, como River, desde un tiempo a esta parte vendieron las joyas de la abuela. Y clubes como Vélez y Lanús, por ejemplo, menos ostentosos y más realistas, los superan claramente en el aspecto deportivo. Y otros más chicos, como Godoy Cruz, se les animan y dejan en evidencia sus desaciertos dirigenciales.
