Fueron y fueron pero ninguno encontró el gol. Al menos fracasaron en ese objetivo. Tigre y River Plate, cada uno a su manera, buscaron la victoria pero les faltó concreción. Por eso terminaron 0-0, un resultado que no les sirve a ninguno de los dos, al cierre de la sexta fecha del torneo Final de AFA.

El primer tiempo salió, dentro de todo, parejo. Es que por momentos River se hizo dueño de la pelota y, en otros, fue el local el que llevó la iniciativa. A los dos les faltó profundidad. Especialmente al equipo del Pelado Díaz. Porque Cavenaghi se tiró unos metros atrás y careció de sorpresa cuando encaró, mientras que Lanzini fue siempre muy liviano en sus intentos. A esto, Tigre estuvo más cerca de abrir el marcador pero a sus delanteros les faltó puntería.

Así, el primer parcial finalizó con el tanteador en blanco. Las acciones fueron parejas, intensas y entretenidas. Pero los dos equipos carecieron de efectividad en los metros finales.

En el complemento ambos parecieron entrar más decididos. Sobre todo River, que empezó a contar con oportunidades para anotar. Como la que tuvo Lanzini, a los 19’, metiendo un fuerte tiro esquinado que García voló para sacar al corner.

Con las piernas ya sintiendo el esfuerzo, empezaron a aparecer las infracciones. Por eso Ramón Díaz mandó al banco a Ledesma (al que le habían sacado tarjeta amarilla) y metió a Kranevitter. La visita perdió ideas en la zona de gestación y, como Tigre, nunca las tuvo, el partido se hizo un ida y vuelta permanente pero sin grandes emociones sobre los arcos.

Sobre los 33’ el local tuvo una clara pero la pelota pasó de largo por el área del visitante. Y a los 38’ River se comió un gol increíble, luego que Lanzini le pegara sin marca pero desviado, en la más peligrosa de todo el partido.