Otra vez, aún contando con un afilado sistema de seguridad comandado por Roberto Castro, se produjeron discusiones que caldearon los ánimos en un lugar inapropiado. En la vereda, contra un árbol los comisarios recibieron y contestaron las requisitorias, algunas exaltadas de quienes se sentían perjudicados. El tema es que había demasiados intrusos que opinaban y aumentaban la tensión del momento.
Por fortuna primó la cordura y las autoridades deportivas, junto a las personas autorizadas e idóneas de cada equipo para analizar la situación ingresaron a un domicilio particular donde se montó una ocasional oficina y pudieron observar y deliberar sobre el tema.
“Los comisarios son humanos y pueden equivocarse”, dijo Ramón Sánchez, cuando salió de la charla. El técnico del San Luis Somos Todos no quiso dar detalles sobre la decisión. “No puedo pasar por encima de ellos”, se excusó.
Lamentablemente, en medio de la confusión, un ocasional locutor contestó por los parlantes a un reproche realizado por gente del equipo continental puntano, lo que generó fastidio y provocó algunos improperios. “El es el primero que debe mantener la calma y no instar a la violencia”, argumentó uno de los auxilios del SLST que se sintió afectado, con razón, por la actitud.

