Está cumpliendo el sueño de todo pibe. A pesar de haber visto su nombre plasmado en los medios y sitios digitales de la provincia mendocina elogiando su debut en la Primera División del fútbol argentino y de tener el teléfono explotado de mensajes felicitándolo, Mateo Mendoza no se la cree. En contacto con DIARIO DE CUYO el chimbero de 18 años habla con total humildad y dice que será clave seguir entrenándose al máximo para no bajar su nivel.
Nacido en la Villa Obrera, un 21 de noviembre de 2004, la carrera del pibe avanza a pasos agigantados y su debut en la Liga Profesional de Fútbol vistiendo la camiseta de Godoy Cruz llegó quizás antes de lo imaginado. Es que con 18 años y adaptándose a otro puesto que no es su ubicación natural, fue de los futbolistas destacados el viernes pasado cuando El Tomba recibió a Defensa y Justicia. Si bien su debut ya se había dado en enero cuando el conjunto mendocino había enfrentado a Barracas y el sanjuanino ingresó desde el banco, el partido del viernes significó mucho más para el sanjuanino por bancarse todo el partido y cumplirle a Daniel Oldrá, el DT que le dio la chance de jugar de arranque. "Tengo una felicidad enorme porque creo que pude cumplirle al técnico en lo que pretendía y para mí significó muchísimo, seguro será un partido que no me voy a olvidar nunca más en mi vida por ser el debut", expresó el chico.
A pesar de los elogios de la prensa mendocina, de las palabras que recibió de Oldrá cuando terminó el partido y de los cientos de mensajes que llegaron por WhatsApp, Instagram y Facebook, Mateo no se la cree. "Ahora estoy con un poco más de tranquilidad y con los pies sobre la tierra. Se que tengo que seguir dando el máximo en cada entrenamiento y si toca seguir jugando dar el máximo", manifestó. El pedido de su DT para Mateo fue que estuviese concentrado en el puesto de lateral derecho y en el duelo que le tocaba marcar y que si tenía la chance de pasar al ataque, la indicación del "Gato" Oldrá fue que se animara y que metiera un centro tal como lo hace en los entrenamientos. Lo particular del pedido del DT es que el sanjuanino que comenzó jugando desde muy pequeño, está estrenando esa posición en el campo de juego.
El pibe jugó toda su vida de mediocampista. Comenzó con apenas 5 años en la Escuelita de fútbol de VILO donde su tío Marcelo Ontiveros daba clases junto al "Huevo" Córdoba, por mencionar algunos de sus DT. Desde siempre jugó con la "5" en su espalda. Creció, se afianzó en ese puesto y pasó a jugar en Marquesado. "Siempre desde chiquito me propuse que quería jugar al fútbol, siempre tuve en claro que quiero seguir en esto", expresa.
Siguiendo ese sueño viajó a Buenos Aires junto a su primo Augusto Ontivero y su amigo Ignacio Flores, si bien quedaron en la prueba para jugar en Huracán de Parque Patricios no había lugar en la pensión y tuvieron que volver a San Juan. Pero esa desilusión no le truncó el sueño y a comienzos de 2020 viajó a Mendoza para probarse en Godoy Cruz. El pibe de 15 años en ese momento aprobó y pasó a vivir en la pensión tombina.
Fue en Mendoza donde uno de los técnicos, Ernesto Pedernera, lo hizo jugar en otra posición y dejó el mediocampo para retroceder a la defensa: "Por una falta de jugadores en ese puesto el profe me puso ahí, al principio me costó pero le fui agarrando la mano, jugué tres partidos seguidos en la Sexta de AFA y me subieron a Reserva pero no jugué mucho", reconoce. Fue este año cuando llegó el DT Diego Flores para hacerse cargo del plantel de Primera División y buscando sacar talentos de las divisiones juviles hizo un selectivo: el sanjuanino quedó seleccionado y pasó a realizar la pretemporada con el plantel mayor. Ese técnico fue quien lo fue haciendo jugar de lateral derecho, otra función.

Mateo, el hijo mayor de Vanesa, sabe que ahora vendrá lo más difícil y será seguir manteniendo el nivel. "Siento una felicidad enorme por mi familia que no lo podía creer y porque los hinchas me escribieron muy bien, está bueno sentir esa confianza pero ahora tengo que mantener ese nivel y por ahí puede ser lo más complicado", comentó quien el viernes contó con la presencia de su mamá, su hermanita Guillermina, su padrastro Juan y su abuela Silvia quien viajó para ver a su regalón cumplir su sueño.
El chico -que antes que termine este año también se propuso como objetivo terminar la Secundaria a distancia- sabe que su sueño por fin se cumplió y eso es algo que le enseñó su familia. "Es el sueño que siempre tuve. Vengo de una familia humilde donde mi mamá siempre me enseñó que había que trabajar por lo que uno quería y eso estoy haciendo", comentó.

