Desde chico jugaba al fútbol en El Globo, pero un día Javier Díaz tuvo un problema en los ligamentos y dejó. A los 18 años agarró el ciclismo, que también era su pasión. Eso lo llevó a dejar la escuela. Luego al poco tiempo, comenzó a trabajar de recolector de basura, en Rivadavia y hasta el día de hoy se levanta todos los días a las 3 de la mañana para trabajar y luego entrena toda la tarde.

"Es muy dura la vida que llevo, pero amo el ciclismo y por eso sigo adelante. No es fácil para mí levantarme a las 3 de la mañana para ir a trabajar y luego entrenar. Casi no veo a mi familia, que me aguanta en toda esta locura por el deporte", señaló el hombre de Movimiento Octubre y Goma Fe.

Corrió el viernes y sábado, pero ayer no corrió la crono por un problema estomacal y por ende no lo dejaron participar en la etapa de la tarde. "Estoy triste, porque no corrí la última etapa, pero hoy (por ayer) en la mañana estaba muy mal del estómago, tenía cólicos y bueno, ahora tendré que pensar en la Vuelta a San Juan".

Hoy Javier, que corre por amor al ciclismo, decidió terminar la escuela que hace años dejó: "Voy todas las noches a la escuela Diego de Salinas para terminar el último año que me queda".