Polémico. Explosivo. Frontal. Sin medias tintas y hasta el fondo siempre, Guillermo García volvió a convertirse en el centro de la atención de este comienzo de semana larga en Sportivo Desamparados porque desde las últimas horas del lunes y hasta la siesta del martes dejó de ser el presidente puyutano. Claro, luego llegó la calma y García quedó más que fortalecido. Esta vez, y como nunca antes había pasado con sus reiterados arranques de furia, el motivo pasó pura y exclusivamente por el dinero. Antes había amagado con irse por las que hasta ahí parecían insalvables diferencias con el ex-gerenciador Luis Ciminello o con otros miembros de la Comisión Directiva. Esta vez, la razón del intento de renuncia del sanguíneo García fue el hueco de 20.000 pesos que mes por mes y desde hacía ya 2 meses venía cubriendo con sus propios recursos.

"Había puesto esa plata que hacía falta para completar el presupuesto mensual -que orilla los 120.000 pesos- durante dos meses porque no quería caer otra vez en deudas para Sportivo. Lo malo es que tenía el compromiso de un grupo de simpatizantes que me aseguraron que pondrían esos valores. Primero lo hicieron pero hace 2 meses atrás, desaparecieron. Ma banqué eso pero ahora ya no era posible y fui muy claro. Quería que respetaran ese compromiso y que me consolidaran esos valores, además de garantizarme que la plata estará de aquí a fin de la temporada. Ese fue mi pedido y creo que tenía razón. En la misma noche del lunes me llamaron otros dirigentes, me hicieron reveer mi decisión y en la siesta de hoy (por ayer) me ofrecieron las garantías para tener el presupuesto completo y cubierto. Con este escenario, volví sobre mis pasos y voy a seguir. Enchufado e ilusionado. Porque en 45 días más terminamos esta fase maratónica y si Dios quiere vamos a estar en la Fase Final con otras recaudaciones, otras expectativas", explicó ya más sereno García.

VARIOS CAPíTULOS

Pero claro, este capítulo marcado por los números no parece ser uno más en la rica zaga que entregó García desde que llegó a los puestos de peso en Desamparados. Ya protagonizó varios cruces y muy mediáticos pero nunca relacionados directamente con el dinero. El sábado 27 de septiembre del 2008 echó al técnico en ese entonces, Ricardo Dillon, a través de una transmisión radial, aunque luego revió esa decisión y Dillon siguió pero se salió con la suya de desvincular refuerzos que no rindieron como Adrián Coria, Claudio Gigena, Claudio Ruiz y Matías Goinhex. Hace menos de una semana atrás también amagó con desvincular del club a Juan Pablo Fernández y también lo hizo al aire por una radio. A las pocas horas, volvió a darle crédito al mendocino que es una de sus debilidades, confirmando que este García estalla en un instante y al siguiente recapacita. Ni recordar los enfrentamientos al aire que mantuvo con Luis Ciminello, a quien luego le canceló todas las deudas que mantenía Desamparados con él. Sus reacciones -tan especiales- no terminan de ser digeridas por sus pares de comisión pero su ascendencia en la vida institucional y económica de Sportivo es tan grande, que hasta se podría decir que hay una convivencia forzoza en la directiva. Es que así se mueve Guillermo García. Al todo o nada. A su estilo.