Buenos Aires, 3 de abril.- Una insólita situación se vivió en el fútbol brasileño. Sergipe le ganaba a Guarani, con un gol en el primer tiempo.
Cuando el partido estaba por terminar, ya en tiempo de descuento, el local aprovechó el último intento del visitante –el arquero guaraní había salido a intentar cabecear el último tiro de esquina- y metió un contragolpe que tenía destino de gol.
Pero, increíblemente, uno de los alcanzapelotas la sacó de la línea. Y luego corrió a buscar refugio ante la ira de los jugadores.
