Hay triunfos que valen por tres. No sólo porque significan abrazar los puntos en juego sino porque fortalecen la mente y el corazón. Y, de paso, afirman los objetivos que van por un sueño (la clasificación). En eso está este Atlético Alianza que dirige Daniel Ferrero. Anoche, con total justicia, se sacó de encima un rival peligroso -Guaymallén de Mendoza- y se acomodó mejor aún porque horas antes Del Bono -que sigue puntero- le había ganado al peligroso Policial catamarqueño, justo el rival a dejar en el camino para pasar de ronda.
Por todo eso, el Lechuzo hizo valer la localía. Desde que empezó el partido, apretó al equipo mendocino y lo dejó atontado. Como debe ser cuando uno juega en casa. Entonces, no extrañó que Gustavo Pacheco clavara -a los 9′- el penal que Guerrero le hizo al Pachi Pascual (muy protestado por los visitantes).
Después, el árbitro, decidido a ser obediente de los reclamos visitantes, fue metiendo al Lechuzo en su propia área. Claro que también Guaymallén empezó a hacer méritos como para que la pelota inquietara más que a nadie al bueno del arquero Lechuzo Martín Ríos.
Pero el dueño de casa reaccionó promediando la etapa. Entonces metió dos contras que le dieron fuerzas a sus hinchas. Primero, un tiro de Pascual fue despejado en la línea. Y después, tras una buena triangulación entre Benzi (gran partido), Paratore y Pacheco (la figura de la cancha) terminó con un tiro de éste que a duras penas contuvo Boriglio.
Y en el complemento, otra vez de madrugada, Alianza cerró su victoria. Y de nuevo fue Pacheco. En un tiro libre indirecto habló con Ruiz, éste se la tocó apenas y Gustavo la clavó en el palo del arquero.
Lo que quedó fue entrega total. Al visitante le anularon un gol raro pero Alianza, con las contras, estuvo más cerca del tercero que el Cacique del descuento. Es lógico que con buen fútbol se ganan los partidos. Pero este Lechuzo le mete también huevo y corazón a sus logros.

