El alma volvió al cuerpo de los televidentes cuando pudieron ver caminar a Romain Grosjean rumbo a la ambulancia. El accidente en la largada del Gran Premio de Bahrein de la Fórmula 1 fue terrible y parecía imposible que alguien pudiera salir vivo de allí.

El vehículo del suizo se estrelló contra un guard-rail, se partió en dos y explotó. Con el auto todavía en llamas, el piloto del equipo Haas escapó milagrosamente, mientras los asistentes trataban de contener el incendio con matafuegos.

El accicente se produjo cuando Grosjean intentó superar al ruso Daniil Kvyat, de Alpha Tauri. Su rueda trasera derecha tocó con la delantera izquierda de su adversario. El auto perdió el control y se dirigió contra la pared. Tras el choque, se partió en dos. La parte trasera quedó cerca de la pista, mientras que la delantera, atravesó el guardrail encendida. Durante casi 30 segundos el pilot permaneció en medio de las llamas hasta que los auxiliares lograron amainar el fuego para retirarlo.

Salió caminando. Asustado y quemado. Pero vivo. Un verdadero milagro.