Quien hubiese pensado que aquel martes 30 de septiembre de 1997 comenzaría a escribirse la leyenda del legendario Martín, aquel delantero, que sin brillo en su juego, quedaría en la historia xeneize. Es que ese día precisamente ante Independiente el "Loco" gritó por primera vez un gol con la camiseta de la franja amarilla en el pecho. Y anoche, casi 14 años después de la llegada del "Titán", la Bombonera estalló en su emotiva despedida.
El máximo artillero boquense tuvo anoche una esplendorosa recepción en su último partido en La Bombonera, que nadie se quiso perder. Ni siquiera Diego Maradona, que no volvía a su palco desde su mediática pelea con Juan Román Riquelme en las Eliminatorias del Mundial 2010, cuando el "10" dijo que no necesitaba al "Topo" en la selección, acción que terminó en la renuncia de Román al conjunto nacional.
Más de 5.000 hinchas de Boca se reunieron en la puerta del hotel donde estuvo concentrando el equipo de Falcioni, para luego unos 1.000 escoltar a Palermo a la Bombonera, con "La 12" abriendo paso.
La primera imagen del ídolo xeneize fue cuando aflojó al bajar del micro y olfateó lo que se venía. "Las despedidas son esos dolores dulces", proclamaba uno de tantos trapos colgados desde la segunda bandeja. Su familia, con su papá Carlos y la mamá María Juana, a la cabeza, y sus hijos Ayline y Rudyan, acompañaron desde un palco, muy cerquita al que estaba Maradona, el que le dio la gran oportunidad de jugar su Mundial en el fin de su carrera.
Palermo salió a la cancha ovacionado con una especial camiseta de Boca, con un nueve en la espalda y su apellido por debajo de color dorado, para diferenciarse de sus compañeros, que los tienen en blanco. Otro detalle importante en Palermo fue la cinta de capitán, de color azul oscuro, con las inscripciones en blanco de su nombre y la fecha de ayer, marcando su retiro de La Bombonera, un escenario que lo tuvo tantas veces como héroe. Y aunque anoche no convirtió, su nombre fue coreado en cada pelota que tocó.
Luego del partido, la fiesta continuó con la animación de Mario Pergolini. Ciro, el ex Los Piojos, tocó con su armónica las estrofas del Himno Nacional, al mismo tiempo en que sus ojos se llenaron de lágrimas a la par de miles de hinchas boquenses. Videos, un arco de regalo y fuegos de artificio para el delantero que marcó un punto en la historia y que ya es protagonista de una leyenda.

