Era para cualquiera, el que hacía el gol ganaba. Los dos generaban chances pero ninguno las concretaba en la red. Fue un partido entretenido de principio a fin, con un campo de juego en excelentes condiciones que permitía jugar a ras de piso, y eso impuso San Martín, adueñándose de la pelota y proponiendo buen juego para que le llegara limpia la pelota a sus delanteros. A los 6’ Martín Alaníz llegó y de cabeza le quemó las manos a Saffe, que ahí no más volvía a atajarle a Narváez un remate cruzado, que podía terminar en gol. Era todo de la visita, encima Trinidad se quedaba sin Gallardo por lesión y se le hacía todo más complicado. Hasta que a los 36’ en San Martín se iba expulsado David Jofré por doble amonestación y con ese envión anímico el León apostó con todo en los últimos minutos pero no llegó a lastimar.

