Ni suma, ni resta. Es un punto y nada más el fruto del empate ante Racing de Córdoba. Es que Sportivo Desamparados planteó la previa como para ir a buscar los tres puntos y consolidarse en puestos de clasificación en el Argentino A. Le costó encontrarle la vuelta al ordenado sistema que le puso enfrente Marcelo Bonetto y para colmo, tuvo que remontar una desventaja tempranera que le agregó una ansiedad extra: terminó siendo el gran rival para un Sportivo que quiso más de lo que realmente produjo en la cancha. Fue 1-1, un resultado que no gustó demasiado en Puyuta pero que reflejó claramente cómo y a qué jugó el conjunto de Tempesta que estuvo demasiado lejos de la producción que tuvo ante Estudiantes de Río Cuarto en su último triunfo como local en esta temporada. Anoche, entró apurado y terminó confundido. No se guardó la actitud como para ganarlo pero nunca pudo encontrar el mejor camino para llegar a la victoria. Esa fue su realidad.
En el comienzo, como se esperaba, Sportivo fue todo presión. Se adelantó, metió mucho, llegó poco. Y en la primera jugada de ataque que tuvo Racing, lo agarraron mal parado. Dudó Beratz en un pelotazo frontal, lo apuró Olivera y se acomodó para definir ante Aguiar que nada podía hacer. Un baldazo de agua fría. Un golpe casi de nocaut pero Desamparados tomó aire, se recompuso y fue. Sin Lamberti, clarito como lo necesitaba, y con algunos destellos de Garrido. Con eso, se le fue encima, y en la primera que armaron los dos, Sanzotti tuvo que exigirse para sacar al corner un remate de Lamberti. En la jugada siguiente, a los 39′, Sportivo encontró el empate. La bajó Beratz y Reinoso, solo, la empujó al gol para poner algo de justicia en Puyuta.
En el complemento parecía que Sportivo le encontraba la vuelta porque arrancó más claro. A los 8′, Santiago Ceballos tuvo el gol pero su remate fue desviado milagrosamente por Hernán Fernández cuando iba derecho a la red. Pero de ese comienzo iluminado, Sportivo empezó a entrar en la oscuridad de la ansiedad. No aparecieron los que saben, Garrido ya no pesó en sus desbordes y la defensa de Racing empezó a neutralizar todo. Le sobró coraje a Sportivo para buscarlo aún con todas esas limitaciones pero para ganar, en el fútbol no solo basta con querer. Fueron embates con más voluntad que fútbol y así, la noche del domingo empezó a cerrarse con un punto que no suma ni resta. Un punto muerto.

