Por lejos fue el mejor partido de Desamparados. La mejor versión de un equipo compacto, prolijo, concentrado, que tuvo siempre la pelota y buscó desde el inicio ser el principal protagonista. Anoche Sportivo dio una vuelta de página en La Plata con respecto a los que fueron las anteriores presentaciones y logró lo que necesitaba, que era salir de las tres derrotas consecutivas. Había que sumar y lo hizo con el empate 1-1 en el Bosque ante Gimnasia y con eso salió del descenso directo, por eso el festejo tras el pitazo final. Aunque quedó la espina de aquel tremendo error de Rosales que lo pagó con un gol, ya que anoche el triunfo era una fija porque su rendimiento rondó el ideal y ahora el cambio de actitud le abre el crédito para lo que viene.
Desamparados no dejó nunca acomodarse a Gimnasia, lo hizo sentir incómodo en su casa y por eso nunca le creó una opción clara de gol. Se adueñó de todas la jugadas divididas. Era el partido que necesitaba y con el plus de ser de visitante, condición en la que siempre perdió (ante Chacarita y River).
Fue parejo de principio a fin, tomó la iniciativa y abriendo la cancha fue complicando, tuvo profundidad y los desbordes fueron la mejor alternativa. Sportivo no salió a esperarlo, sino que fue decidido. Tomó las riendas e hizo correr la pelota con toque. No tuvo claridad en los metros finales, pero desde lo estratégico fue notable.
A los 7′, el puyutano tuvo la primera con cierta fortuna, ya que Cuevas envió el centro, éste se cerró y Monetti debió exigirse para mandarla al córner. De mitad para adelante era práctico en base al quite de Lamberti y Cálgaro para adueñarse del medio. Así lo puso a Gimnasia contra su arco. La velocidad de Cuevas y las corajeadas de Cavallo hicieron el resto. Pero atrás cada ataque de Gimnasia terminaba en falta en la puerta del área.
Sportivo era más y manejaba los tiempos, sin embargo a los 28′ se equivocó terriblemente Rosales al dejar corta la entrega del balón y José Vizcarra lo aprovechó, quien se la quiso "picar’ a Aguiar quien lo tapó, pero en el rebote la ubicó pegada al palo.
El Puyutano sintió el gol, pero fue sólo un instante, luego todo volvió a ser como antes. Con Desamparados proponiendo, pero nunca terminando la jugada. Así se fue el primer tiempo sin merecer la derrota, pero pagando con el peor precio el error que terminó en gol.
En el complemento nada varió, sólo el ingreso de Artura por Anívole que fue determinante. A los 6′, Cavallo le bajó el centro a Cálgaro, y el volante central no le dio con precisión al cabezazo estando solo en el punto del penal.
Todo era bueno, pero faltaba el gol de la alegría. Y llegó de la mejor manera para colgarlo de un cuadro, porque a los 17′, Jonathan Artura, de 35 metros, puso la justicia con un golazo para esa puntada final que no tuvo en la primera parte.
Incluso tuvo el triunfo a los 22′ tras el tiro de esquina, cuando Cuevas se anticipó y su frentazo dio en el palo. Al final sufrió cuando Vittor reventó el palo. Pero iba a ser la injusticia misma porque sumó tras tres fechas, en un empate que tuvo gusto a triunfo, que lo pone en carrera y porque demostró que esta vivo y sueña.

