Ya quedó atrás para Rodrigo Quiroga la etapa en que se imaginaba cómo sería eso de participar en un Juego Olímpico. Recién arribado a San Juan, el capitán de la Selección argentina de vóleibol contó su primera vez en una cita olímpica y al escucharlo decir "estar ahí es increíble. Es todo impresionante, lo mejor que me ha pasado" no suena a frase trillada. A tal punto, que el receptor punta ya confesó su nuevo sueño: "Viendo a estos Juegos, me he puesto como meta jugar al menos dos más y si puedo, tres. Lo que sentí lo quiero volver a pasar todo lo que pueda".

La Selección argentina alcanzó el primer objetivo que se había planteado, estar entre los ocho mejores equipos. Pero los recuerdos de Rodrigo trascienden lo deportivo. "Si me tengo que quedar con un momento, fue la fiesta inaugural en el Estadio Olímpico. Hoy todavía veo algún video y se me pone la piel de gallina", señaló el jugador de vóley de 25 años.

La Villa Olímpica, donde residen los deportistas, también es un lugar mágico que señalan los deportistas que tuvieron el privilegio de participar en un Juego y para Quiroga no fue la excepción: "Ese fue el primer impacto. Un barrio enorme con no sé cuántos edificios. El comedor, también enorme, cruzándote en todo momento con las máximas figuras del deporte". Así, el sanjuanino vio un día al nadador norteamericano Michael Phelps y otro, al velocista jamaiquino Usain Bolt. A los otros deportistas argentinos y a los basquetbolistas de la NBA. Y por supuesto, alguna anécdota curiosa en semejante vivencia tenía que ocurrir. Y Rodrigo contó dos. "No habían pasado ni dos horas que habíamos llegado y fuimos al comedor. Estábamos viendo, se acercan dos morochas y nos proponen intercambiar los pines (los prendedores que llevan los deportistas de cada delegación). Les íbamos a decir que todavía no teníamos y nos dimos cuenta que eran ¡Serena y Venus Williams!". Por suerte, las dos tenistas norteamericanas lo entendieron.

La otra, fue con la rusa Yelena Isinbayeva, la estrella de salto con garrocha. "Íbamos caminando y pasa una chica con anteojos grandes, vestida informal, con jean, y nos dice "hola argentinos". Saludamos, pero no nos dimos cuenta que era ella. Se sentó un par de mesas detrás nuestro y al rato, cuando un compañero se fija y dice "¿no es Isinbayeva la que nos saludó?". Estuvimos viendo hasta que sí, era ella y bueno, nos levantamos y le pedimos un par de fotos".

Lo deportivo

Rodrigo escribió en su cuenta Twitter ni bien terminó el partido por cuartos de final que Argentina cayó 3-0 con Brasil "Estoy recaliente". Con la cabeza fría de los días transcurridos, en su balance el desempeño del equipo fue bueno. "Cumplimos nuestro objetivo principal que era entrar entre los mejores 8 y sabíamos que para entrar entre los 4 mejores había que meter un batacazo", evaluó. Con 25 años, el capitán afirmó que para aspirar a subir al siguiente nivel, deben seguir asimilando experiencia. "No teníamos en el plantel un jugador con esas características, vamos aprendiendo todos juntos. Pero mientras haya un compromiso interno en cada uno, podemos convertirnos en un equipo experto".

Justamente por eso dijo que fue un buen debut, ante Australia. "La verdad estuve más nervioso en el Preolímpico ante Venezuela, que en el debut. Estar en un Mundial y en la World League hizo que no sintiera presión. Y el equipo jugó muy bien", recordó Quiroga quien aceptó entonces, un repaso pro los otros duelos. Ante Italia "fue el que nos quedó con la espina que podríamos haber hecho algo más". Frente a Polonia, "nosotros jugamos bien, pero ellos tuvieron un nivel que no alcanzaron en otro partido". Argentina fue el único del grupo que venció a Bulgaria: "Somos incómodos para ellos, por eso también le ganamos en la World League". Le ganaron fácil a Gran Bretaña y llegó el partido ante Brasil, por cuartos: "Nos estudiaron muy bien. No sé cuánto mejor tendríamos que haber jugado para ganar".

Así, Quiroga ve que fue justo y positivo el hecho de haber llegado a cuartos de final. Ahora quiere más. No uno, sino dos y si puede, tres Juegos más. "Sé que para eso voy a tener que mantenerme físicamente y tener que trabajar a morir, pero bueno como lo vengo haciendo desde que juego al vóley". Frase de un hombre marcado por el fuego olímpico.