Ayer fueron sepultados los restos de Julio Humberto Quiroz, que no es otro que el querido “Mate” Quiroz. Surgido al fútbol de la Liga Sanjuanina en Los Andes, a fines de los años ‘60, fue también notable wing izquierdo del Club del Barrio Obrero Rawson, en los torneos amateurs.
Quiroz tenía 67 años y falleció antenoche, cansado de luchar a brazo partido con una enfermedad que lo complicó en los últimos años.
Jubilado como empleado en los talleres de la Municipalidad de la Capital, el querido Mate, que también jugó en Marquesado y Del Bono, seguía ligado al fútbol como el asador oficial de los grupos que se reúnen en la Unión Vecinal de Trinidad y el Banco Hispano.
Conocía a todos, en el fútbol, y para cada uno tenía una frase simpática. Fue un gran jugador. Dimensión que sólo es superada por su grandiosa calidad humana. Era el amigo de todos. Se extrañará su bohonomía. Deja un hueco difícil de llenar.

