Partidos son partidos. Y la Selección Argentina está tratando de sumar minutos de juego para encontrar el ritmo verdadero para el Mundial que se viene en menos de un mes. Anoche dejó una pálida imagen en su segunda presentación en un amistoso, aunque, como atenuante, figura la falta de rodaje en competencia. Igual, amén del flojo timing de movimientos, no tuvo orden ni disciplina. Inclusive hasta fue traicionada por los nervios. El querer revertir el tablero cuando estuvo abajo la llevó a equivocarse más de la cuenta. Por eso perdió 5-3 ante Concepción, un equipo aceitado que le jugó de igual a igual, y que supo aprovechar sus fisuras en defensa.

La presentación Albiceleste fue seguida por una numerosa concurrencia que por momentos admiró al equipo de José pero en otros se mostró disconforme por algunas actitudes de los jugadores. Como la de Estéban Abalos, que se fue expulsado con tarjeta roja después de tirarle al cuerpo la bocha al árbitro Alcaide luego que éste le sacara tarjeta azul tras una infracción. La reacción del mendocino demostró que el ánimo de la Selección no era el mejor, tras estar abajo en el marcador. Esa falta de disciplina es la que el equipo debe mejorar. Porque en el Mundial tendrá momentos desfavorables -como anoche- pero ahí en donde deberá aflorar la frialdad y capacidad de grandes jugadores como lo que son.

Martinazzo eligió un cinco inicial distinto al del primer amistoso ante la UVT. Mandó como titulares a Velázquez-Nalo García-Ordóñez-Nicolía (arrancó como arquero el mendocino Maldonado). Concepción, bien metido en el fondo, lo esperó y le contestó con rápidas contras. Era lógico que el planteo del local sería ese. Como también es lógico que sea el que tenga que enfrentar la Argentina en el Mundial, especialmente cuando le toque jugar ante Italia, el rival más peligroso en la ronda clasificatoria.

El partido, entretenido, fue de ida y vuelta. El DT nacional optó por ir haciendo variantes. Igual, el empate hasta ahí era lógico.

El lado flaco del conjunto nacional se dio en el complemento, cuando el local pasó al frente. La ansiedad por emparejar y la lógica falta de ritmo lo llevaron a equivocarse y quedar demasiado expuesto. En consecuencia le faltó orden para resolver la situación. Un hombre que podría haber aportado para eso (David Páez) no jugó porque tiene una contractura a la altura de la ingle en su pierna derecha. Igual, las conclusiones las sacará el técnico y las reacciones las tendrán los jugadores.

Para el Mundial falta menos cada día que pasa. El seleccionado nacional está en pleno proceso de preparación. Puede perder o ganar en un amistoso, pero debe ir aceitando sus movimientos. Y anoche, con los nervios a flor de piel, no supo aprovechar el momento.