Alemania, 20 de mayo.- Desde que el certamen se disputa con el formato actual, nunca hubo un equipo local en una final. Las circunstancias hacían creer que los germanos no podían dejar pasar la oportunidad de dar la "vuelta olímpica" en su casa. La quinta conquista del máximo torneo europeo parecía un hecho. Pero no fue así.
Chelsea aguó la fiesta del "Gigante de Baviera" y, por penales, se quedó por primera vez en su historia con una Champions League. No le importó al conjunto inglés que todo hubiera estado preparado para una larga y emotiva celebración. ¿Se suspendió el evento? No, todos los invitados asistieron, aunque sus caras demostraban que no era el lugar en el que querían estar en ese momento.
Recién a la 1.30 de la madrugada, por el alargue y los penales que retrasaron la definición, llegaron los comensales. Entre ellos estaban Arjen Robben, que desperdició una pena máxima en el alargue, Franck Ribery, Mario Gomez y todos los demás integrantes del plantel, del cuerpo técnico y la dirigencia del club.
La tristeza y desazón por la caída estaba en todos los rincones. Por eso, las mujeres de los futbolistas, en muchos casos, se convirtieron en el consuelo de sus compañeros.
