21 de octubre de 2013 - 00:00

Fiesta esperada y sorpresa

Las Panteras vuelven a un Mundial tras 12 años, al ganarle en el Cantoni a Perú, que dejó la cancha.

La resolución fue inesperada. En realidad la selección femenina argentina de vóleibol, Las Panteras, ya tenía asegurada la clasificación al Mundial Italia 2014 porque había ganado los dos primeros sets y ya era inalcanzable por Perú en la tabla de posiciones. Ganaban las Panteras el tercer parcial por 12-9 tras una pelota que la armadora albiceleste Yael Castiglione pasó al otro lado de la red cuando se esperaba que asistiera a una compañera. Pero la ’avivada’ de Castiglione fue la gota que rebalsó el vaso del entrenador de Perú, Jin Hong Sung, quien exigió a sus jugadoras que se retiraran de la cancha, mientras reclamaba que Castiglione había cometido la infracción de pasar su mano a campo rival. Fueron pasando los segundos y el desconcierto era generalizado. El estadio completo mirando al entrenador peruano, que se quedó parado mirando hacia el techo del Cantoni sanjuanino.

No se veía un cambio de actitud del entrenador y la dupla arbitral decidió dar por ganado el partido a Argentina. y entonces sí, llegó el desahogo. Se abrazaron las jugadoras argentinas y empezaron a festejar el objetivo que habían alcanzado: disputar el Mundial del año que viene, luego de 12 años de la última participación albiceleste en un torneo ecuménico.

Rondas de saltos y las primeras lágrimas en la capitana, Yammila Nizetich, la opuesto Lucía Fresco y la líbero Lucía Gaido.

Antes de la fiesta protocolar de premiación, el entrenador Guillermo Orduna fue bañado con agua mineral y los familiares de las jugadoras se abrazaban con las protagonistas.

Aparecieron las jugadoras de Perú para el acto formal y se vio un cruce de palabras entre algunas jugadoras de ambos equipos, demostrando que la ’pica’ entre estas selecciones no es algo nuevo, aunque la decisión del entrenador peruano extrañó a todos los que estuvieron en el Cantoni.

Para llegar a la ansiada clasificación, Argentina demostró amplia superioridad en el juego. Con la presión de su saque y la resistencia en el bloqueo fue edificando un triunfo inobjetable.

En el primer set se fue escapando hasta conseguir un cómodo 21-13, que relativamente le costó cerrar en 25-20. Una historia similar sucedió en el segundo set. Argentina vencía 23-15 y el aliento atronó en las tribunas. Hasta que llegó la clasificación en el 25-19, luego la deserción peruana y por último la fiesta albiceleste.

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