La imagen de Luciano Pocrnjic lo decía todo: manos en la cintura y la mirada perdida en el césped. Si apenas tuvo fuerzas el capitán de San Martín para darle ánimo a un abatido Diego Sosa, de gran partido, que se lamentaba sentado. ¿Por qué tanta desilusión? Es que el 0-1 final en Floresta resultó un castigo excesivo para un Verdinegro que estuvo muy cerca no sólo de empatarlo, sino de ganarlo, pero que debido al error a los 18’ de su arquero en una salida, y además la falta de puntería, resultaron los argumentos negativos para la segunda derrota seguida del equipo de Concepción que que sigue en descenso directo.

En la previa, Romero, el DT Albo, había dicho que sería un partido duro y no se equivocó, porque los sanjuaninos le dominaron territorio y balón generándole cuatro opciones netas para marcar en esos 45’ iniciales. A saber: tiro libre de Alvarez que Cambiasso sacó en la línea y cuyo rebote Canuto desvió; zurdazo de Carrusca que Ferrari sacó en la línea; desborde de Núñez y su centro no encontró a nadie para empujarla; y un zurdazo de Mas que reventó el palo izquierdo de Cambiasso. Demasiada falta de eficacia para esta categoría. Encima, desde los 18’ San Martín tuvo que asimilar algo casi inédito en los últimos torneos como fue un error grave de Pocrnjic. Wagner le dio el pase al uno para que rechazara, aunque el santafesino la dejó corta y Matos, sin pararla y de zurda, la mandó a la red ante la mirada incrédula de todo el planeta verdinegro.

La roja a Mas por tirarse muy fuerte para adelante en el final de la etapa inicial, generó todavía un mayor esfuerzo de la visita. All Boys tuvo unos primeros minutos más tranquilos en el complemento, pero la roja a Soto volvió a tornar el partido de un solo lado. Affranchino la tuvo con un zurdazo primero y luego con un frentazo alto. Ni Penco ni el ya ingresado Caprari llegaron a un desborde de García y cerca del final, el propio Gurí metió un zurdazo que exigió a la tapada al corner de Cambiasso. Con San Martín tan jugado en ataque, casi lo liquida el local con un par de remates de media distancia. Una derrota que duele porque tanto sacrificio y buen juego no tuvieron el mínimo premio.