Un cross zurdo que entró neto a la mandíbula y dejó a su rival nocaut parado, le permitió a Amilcar Funes (19-7-0, 16 Ko) concretar antenoche la mejor victoria de su campaña profesional ante el pampeano Víctor Manuel Purreta (24-2-0, 8 Ko), en la velada organizada por el club Julio Mocoroa que convocó a 1.800 personas al estadio Aldo Cantoni.

Se cumplía un minuto del quinto asalto cuando el árbitro Raúl Rosas decretó el "no va más" para Purreta, que sufrió el primer nocaut en su dilatada campaña deportiva. En los doce minutos anteriores el caucetero ejecutó un plan de pelea inteligente que le facilitó el camino a la definición categórica.

Ante un estilista que caminaba muy bien el ring y que lo podía dejar en ridículo dibujando golpes en el aire, Amilcar se tomó los tres primeros asaltos para seguirlo, cortándole los caminos y dosificando más descargas al cuerpo que a la cabeza. Al final del tercer asalto un directo descendente del caucetero rozó la sien de Purreta y el visitante llegó a su rincón con pasos incoordinados.

Después, en el cuarto, cuando Purreta se paró, Funes promovió una pelea de cambio de golpes. Erró mucho, es verdad, porque el pampeano es un muy buen visteador, pero le dejó en claro que para llegar al final del combate tendría que prenderse.

Así fue como en el quinto, después de que Purreta llegara con una derecha clara, Funes hizo cintura y lanzó a fondo el cross izquierdo que llegó con la dosis de tiempo y distancia justa para tirar contra las sogas al pampeano, quien como quedó de pie trató de esquivar la mayor cantidad posibles de golpes de una andanada que tiró el sanjuanino. En ese momento intervino el árbitro Raúl Rosas para iniciar la cuenta que elevó al "out" al ver que Purreta estaba notoriamente mareado.

GUEVARA

En la pelea de semifondo el superpluma sanjuanino Emanuel Guevara (4-0-0, 2 Ko) mantuvo su invicto en un fallo tan injusto como absurdo. Derrotó por puntos en fallo unánime al cordobés Emanuel Quiroga (2-3-0) en una pelea que fue netamente favorable al visitante, quien ganó tres de los cuatro asaltos. Un monocorde Guevara salió atado a tratar de meter una mano, olvidándose de boxear y regalando el anticipo a un púgil notoriamente más bajo y de menor alcance.

En lo deportivo, el fallo fue injusto porque castigó al que peleó mejor. Y en lo reglamentario fue deliberadamente absurdo porque dos de los tres jurados, Osvaldo Preziosa y Oscar Peña dieron 40 a 39,5 o sea que dieron tres rounds empatados en 10, cuando el reglamento indica que en cada asalto debe haber siempre un ganador, siendo 10 a 9,5 la diferencia mínima.