“No me cuesta dormir, pero sí reconozco que estoy ansioso esperando que llegue el viaje para jugar el Mundial”. Federico Giménez, el sanjuanino de 20 años que disputará el certamen Juvenil en Nueva Zelanda con Los Pumitas el próximo mes, ya palpita su gran sueño. Radicado en Mendoza desde el año pasado, donde juega en el Liceo de esa provincia e incluso ya lo hizo con el seleccionado de la vecina provincia, espera el vuelo del próximo domingo desde Buenos Aires hacia la tierra de los All Blacks.

“Estoy muy contento con esta chance que se me da. Agradecido a todo el cuerpo técnico y sabiendo que es algo único poder jugar un Mundial con la selección”, contó Giménez, quien está realizando un plan especial de entrenamientos guiado por el Pladar (Plan Nacional de Alto Rendimiento) que le envió la UAR y por eso no practica con su club.

Giménez es un rugbier formado en el Jockey Club. Pero desde el 2013 se fue a Mendoza ante la sugerencia de la UAR de jugar en un nivel más competitivo. Además de integrar el Liceo, transita el segundo año de Ciencias Económicas, aunque en este semestre los estudios quedaron de lado por el rugby. “El objetivo en el Mundial es ir por todo. Sabemos que nos tocó un grupo muy duro contra Australia (2/6), Italia (6/6) e Inglaterra (10/6), pero confiamos en ser primeros o pasar a semifinales como el mejor segundo”, subrayó Giménez, quien fue parte de Los Pumitas en la reciente gira por Sudáfrica donde la selección sufrió un par de goleadas por parte de los Baby Books.

Federico, de actuales 87 kilos y 1,81 metros de estatura, tiene versatilidad a la hora de jugar como tres cuarto. En las inferiores arrancó como medio scrum, luego pasó a ser fullback y desde hace un par de años se ubicó de wing. “Me siento más cómodo de wing”, reconoció.

Sobre su decisión de jugar en Mendoza e incluso formar parte de ese combinado el año pasado en el Argentino, dejando de lado su convocatoria para la Azul sanjuanina. “Le expliqué al cuerpo técnico de mi provincia que era complicado viajar martes y jueves para entrenar allá y luego ir para jugar. Lo entendieron y por eso acepté jugar con Mendoza el año pasado. Ahora me llamaron de nuevo y acepté, pero no entrené hasta ahora cuidándome para el Mundial”, destacó.

El cambio de provincia para Giménez también implicó vivir en un departamento alejado de su familia y junto a un amigo, el ex rugbier, Juan Ubino. “Fue un cambio grande, pero valió la pena”, cerró.