Buenos Aires, 24 de septiembre.- Huracán trasladó sus esperanzas internacionales al estadio Adelmar da Costa Carvalho, donde enfrentó al Sport Recife de Brasil, en el partido correspondiente a los octavos de final de la Copa Sudamericana.
La falta de claridad ofensiva del conjunto de Paulo Falcão y el esquema cerrado propuesto por Eduardo Domínguez hicieron que el primer tiempo se diluya en intentos carentes de profundidad. El "Globo" quería aprovechar los balones detenidos, pero como el encuentro se desarrollaba en el campo quemero, los porteños tenían pocas ocasiones para lastimar a Danilo Fernandes.
En el complemento, los de Parque Patricios se adelantaron unos metros y en su afán de ir a buscar el arco ajeno descuidó el propio. Con una actitud más pasiva, a los siete minutos sufrió un golazo que dejó sin posibilidades a Marcos Díaz. La asistencia de Maikon Leite y la definición de André Felipe pusieron al combinado brasileño en ventaja.
Cuando parecía que el dueño de casa se iba a llevar por delante a su rival, los argentinos lograron detener el avasallamiento de los locales gracias a un sacrificio conmovedor. Las dos líneas de cuatro y la libertad de Cristian Espinoza para abastecer a Ramón Ábila le dieron la chance a Huracán de lograr la hazaña. Si bien fue a través de los doce pasos, el grito de Mauro Bogado fue tan intenso que tuvo un sabor a victoria.
La conquista de visitante y el empate obtenido posicionan al "Globo" como favorito a quedarse con el boleto a los cuartos de final del certamen continental. De todos modos, los quemeros deben ser conscientes que todavía falta un paso para avanzar a la instancia de los ocho mejores del torneo. El Tomás Adolfo Ducó será el escenario donde se resuelva la gesta porteña.
