Con una actuación sólida y convincente, pero sin florearse con su mejor versión, la Selección argentina levantó su propuesta e imagen tras el empate en el debut ante Paraguay, y anoche, en su segunda presentación en la Copa América, superó a Uruguay por 1-0. Y no sólo se quedó con el clásico rioplatense, sino que abrochó su primera victoria, quedó al frente del grupo B y a un paso de instalarse en la siguiente fase.

El primer tiempo fue para el conjunto de Martino, pero no lo plasmó en su totalidad ante la falta de concreción y profundidad. A los 8’ cayó la primera de las varias alternativas de la albiceleste cuando abrió a la derecha Javier Pastore para el posterior remate cruzado de Ángel Di María.

Uruguay siempre corrió de atrás, vio cómo el rival tenía la pelota y su respuesta fue cortar con infracción para impedir el armado del juego argentino. Además se metió atrás, y esperó la propuesta nacional, que con toque y buscando profundidad por las bandas, mostró más argumentos tomando la iniciativa.

Pese a esto, Uruguay tuvo lo suyo también, como a los 21’, con el tiro de esquina que Diego Godín ganó por arriba y su remate de cabeza se fue apenas ancho. La respuesta nacional fue 3’ después con el dominio de Pastore, el centro pasado de Lio Messi, para el posterior frentazo abajo de Sergio Agüero que controló el arquero Fernando Muslera.

Argentina manejó los tiempos y espacios en todo el parcial inicial, pero cuando dejó un surco la Celeste lo complicó. Como a los 29’, cuando Diego Rolán pudo romper el cero de cabeza. Así se fueron al descanso con más deudas que certezas en la albiceleste, a la que le faltó determinación para llegar al gol.

El segundo tiempo perdió emotividad, pero Argentina lo fue cerrando a su favor sin la desesperación que mostró en el parcial inicial. Se ordenó y Messi empezó a hacer de las suyas, con sus pinceladas, gambetas y algunos lujos se puso el equipo al hombro. Mientras que en el arco Romero respondió en las pocas que lo exigieron, ya que al minuto le sacó un bombazo a Maxi Pereira.

Hasta que a los 11’ el tan buscado gol llegó con la “palomita” de Agüero. Tras una jugada colectiva, que incluyó una habilidosa maniobra de Pastore para en un metro sacarse la marca y asistir a Zabaleta, éste envió el centro para el cabezazo, con anticipo incluido, del Kun para vencer a Muslera.

Incluso sobre los 15’ pudo marcar el segundo con una contra, pero el egoísmo de Agüero dilapidó una chance clarísima. No obstante, Uruguay nunca bajó los brazos y pese a que no manejó el balón ni las acciones, sobre los 30’ tuvo el empate que Rolán desaprovechó tras el rebote que dio Romero.

En el final Uruguay buscó desesperadamente el empate, y casi lo paga con el tanto de Messi con su disparo. Así como lo tuvo a los 44’, cuando Romero le ahogó el empate a Hernández a puro reflejo para dejar a la Albiceleste a un paso de cuartos de final.