El hincha puyutano hace mucho que buscaba otro aire. Cambiar la localía y jugar en cancha de Trinidad fue lo que el hincha pidió, pero ayer ese cambio tampoco resultó. Hace mucho que Desamparados no puede ganar en condición de local, su última victoria fue frente a Independiente Rivadavia en octubre pasado. En la anterior presentación, que fue derrota frente a Instituto, la gente explotó en reclamos a su plantel. Ayer nada de eso pasó.

Con ilusiones renovadas, los hinchas de Desamparados llegaron en buena cantidad para alentar al equipo de sus amores. El tradicional cántico tribunero: “En las buenas y en las malas mucho más” sonó fuerte ayer en el Templo. El momento de explosión llegó con el gol de Drocco. Ahí el aliento retumbó en la tribuna Sur y parecía contagiar al equipo que adentro de la cancha parecía ser más que su rival, pero la alegría duró poco, ya que a los minutos con el empate de Brown otra vez sonó el pedido por actitud.

Los hinchas reclamaron cada fallo arbitral y muchos se enojaron con Parisi cuando el pampeano erró un gol. El partido en la cancha y en las tribunas se vivió como una final. Pero las finales se ganan y por eso al finalizar el partido, el hincha se mostró indiferente y la despedida con sus jugadores no hubo ni aplausos, ni silbidos, ni reproches. Un gesto de resignación que en algún momento se podrá revertir con triunfos.