Sus números no mienten: 4 goles en 5 partidos. Primer doblete con la camiseta verdinegra y el plus de que todos sus goles se gritaron a garganta roja en Concepción. Credenciales de identidad para el nuevo ídolo de San Martín, Humberto Osorio Botello. El señor del gol en el Pueblo Viejo no hizo más que ratificar su idilio con el pueblo Verdinegro con otra tarde de goles, categoría y seducción. Cuando se presentó en San Martín, lo hizo con un tremendo golazo ante Arsenal, desde el vértice del área la midió y con Campestrini adelantado, la clavó en el ángulo. Mejor presentación, imposible.
Pero el idilio tendría otro capítulo intenso contra Quilmes, hace 14 días atrás, cuando se anotó en la goleada ante el Cervecero con un estupendo anticipo en el área. Faltaba el toque final y Osorio decidió que fuera otra vez en el estadio Hilario Sánchez. Esta vez con un doblete para ser el gestor del triunfo sanjuanino pero además para convertirse en el artillero de San Martín en el Torneo Inicial.
Su primer tanto fue una lección del manual del delantero porque cuando llegó el centro de Luna, Osorio se elevó lo justo para meter el frentazo seco y poner la pelota contra el piso para hacerla inatajable para Cambiasso. Su segunda aparición en la red fue apelando al oportunismo y al sentido de la ubicación que los delanteros deben tener siempre, bien a lo Martín Palermo. Es que llegó el centro pasado, lo sobró la pelota pero no la perdió de vista y cuando se equivocó el defensor de All Boys, Osorio estaba donde tenía que estar para meter la mediavuelta y desatar el delirio en Concepción.
En el planeta fútbol, donde el gol cotiza a precio oro, Humberto Osorio ya hizo 4 con la camiseta verdinegra. Todo el repertorio en una tarde de gloria. Desde ahí en más, todo lo que Osorio hizo fue para el aplauso. Hasta los laterales…
Perrone decidió demostrarle cuánto lo quiere el pueblo verdinegro y pasados los 30’ del complemento, lo sacó. Ovación desde los tres costados de la cancha que eran sanjuaninas y el tímido gracias de Osorio que cerró su presencia en cancha. Pero había más. Luego del final, del desahogo de todos en San Martín, Osorio fue la figura más esperada. Primero la televisión y después todos los medios. El estadio, en silencio y sin saber lo que Osorio decía para la TV, esperó el cierre de esa nota para despedirlo con otra ovación. El gran seductor ya había hecho lo suyo. San Juan estaba a los pies de un tal Osorio, un colombiano que en 5 partidos apenas, ya hizo 4 goles. Nada más, ni nada menos.

