El gran artífice. Marcelo Gallardo sobresale en los títulos obtenidos bajo su gestión (9 para ser el más ganador junto a Ramón Díaz) incluso por encima de los jugadores.

Gallardo buscará su 10mo. título en River en el Mundial de Clubes.

El entrenador de River, Marcelo Gallardo, aseguró ayer que la flamante conquista de la Copa Libertadores de América con el triunfo ante Boca en Madrid es "incomparable, eterna y no la podrá borrar nadie".

Gallardo, en diálogo con radio Rivadavia, celebró la obtención de la cuarta Copa Libertadores para River frente al rival de toda la vida: "Este es uno de los días más felices en mi carrera deportiva por lo que representó y el significado que tiene para todos los hinchas de River. Perdurará en el tiempo y será imborrable".

El "Muñeco", suspendido para los dos partidos decisivos ante Boca, catalogó como "un abrazo fuerte al corazón" de los hinchas de River, quienes se privaron de palpitar la definición en el Monumental por las incidentes al micro "xeneize" en la previa del partido.

"Después de muchas cosas vividas sabíamos que estábamos ante una oportunidad enorme de brindarle una felicidad enorme. Este no era un partido más, no era una definición más, era contra el rival de toda la vida, iba a quedar marcado para la eternidad", insistió Gallardo.

El entrenador de River reveló que cambiaron "el chip" para el desquite en el estadio del Real Madrid para no dar ventajas ante Boca. "Teníamos que estar unidos porque era la única manera de ganar la copa, llegando de la mejor forma y con energía al día del partido. Fue la forma de defendernos como institución, equipo y al hincha de River", indicó el "Muñeco".

Gallardo agradeció el esfuerzo de sus dirigidos, pero remarcó que a partir de hoy les exigirá enfocarse en el próximo objetivo, el Mundial de Clubes en Abu Dhabi.

"Esto no se termina acá. El hincha de River va a exigir ganar en Abu Dhabi, ganar en el verano y conformar un buen plantel", señaló el ex volante de Monaco de Francia. "Siempre hay cosas para pensar -agregó-. No se termina acá, esto continúa. El hincha de River va a exigir ganar en Abu Dabhi, y cuando volvamos, ganar un partido de verano y conformar un buen plantel para lo que viene. Habrá una exigencia que no sólo está en River, sino en uno. Mis jugadores saben que en un par de horas los voy a tratar de meter en el viaje a Abu Dhabi. Eso genera una gran motivación y un gran desgaste. Siempre que haya disponibilidad para la exigencia, primero me lo planteo yo mismo. No tengo problema en estar gestionando este plantel".

Por último, Gallardo confirmó que continuará al frente del equipo el próximo año, porque se siente "pleno" y catalogó como "un privilegio" el respaldo del hincha al equipo y a su persona. "Tenemos un contrato firmado hasta el 2021. Hemos sido nobles entre nosotros (por D"Onofrio) en ir haciéndonos, a final de temporada, una reflexión. Hemos respetado eso, que para mí no tiene precio", sostuvo y agregó "yo me levanto a la mañana y disfruto del lugar en el que estoy. Mientras lo sienta, lo seguiré haciendo. Cuando no sea así, se lo diré a Rodolfo".

River derrotó a Boca por 3 a 1 en el estadio de Real Madrid, en España, y cerró ayer la serie 5-3 a su favor en la final de la Copa Libertadores. Se trató de una definición que, tal cual afirmó el propio Gallardo, se recordará por muchos años y de ahí la importancia que tiene en haber sido el entrenador del equipo que la saboreó.

Opinión

Gallardo, antes y después

Por Walter Cavalli
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DIARIO DE CUYO

 

Este tipo (Gallardo) es inteligente y oportunista por donde se lo mire. Volvió a ganarle la pulseada a su colega, el "Mellizo" Barros Schelotto, en la batalla del "Bernabéu". Y lo hizo por contar con jugadores de obediencia debida, orden perfecto y bien preparados físicamente. El "Muñeco" sabía que Boca saldría a marcarle a presión a los hombres generadores de fútbol en River. Pasó con el "Pity" Martínez, con Palacios y, en menor medida, con los laterales volantes Montiel y Casco. Esa telaraña le dio sus frutos al "Mellizo" pero con un costo muy caro. Porque tanto despliegue le pasó factura en el segundo tiempo a Boca. Y en ese momento es cuando Gallardo metió gente fresca y rápida (el colombiano Quintero, después Mayada y al último al pibe Joaquín Álvarez) y lo terminó de liquidar.

Boca estaba muerto en el alargue. Varias veces habían atendido a sus jugadores por calambres. Benedetto y Villa se tuvieron que ir extenuados. Para colmo entró Gago para clarificar algo en el medio cuando ya habían expulsado a Barrios y se fue por otra grave lesión. Todo mal en Boca. Ni siquiera le alcanzó con su empuje y vergüenza del final. Las cartas ya estaban echadas. El oportunismo del "Muñeco" pudo más que todo. Fue de menor a mayor. Esperó el cansancio de su rival y lo aprovechó. Boca y el "Mellizo" fueron todo al revés...