Los primeros 90’ entre Boca y River, hace una semana en Mar del Plata, quedaron igualados. Pero anoche, en Córdoba y por la Copa Banco Francés, el claro dominador fue el Millonario. El equipo de Ramón Díaz superó claramente 2-0 a un Boca, que nuevamente mostró una apatía de juego y actitud para preocupar a todos. Como muestra de la impotencia del xeneize, su técnico, Carlos Bianchi, vio el segundo tiempo en el vestuario porque fue expulsado por protestarle al árbitro, Diego Abal.

La primera parte fue propiedad, casi exclusiva, de River. Es que se notó un equipo muy rápido, frente a otro, como Boca, que estuvo ausente y sin ninguno tipo de coordinación en la última línea. Incluso, con errores en sus laterales muy graves. Fue por los costados donde River se hizo un festival. A los 6’ abrió la cuenta luego de una gran jugada de Gutiérrez que definió, solo en el medio del área chica, Lanzini. La ventaja estaba bien y se podría haber aumentado primero con un remate de Lanzini apenas ancho y luego con un remate de Gutiérrez, que Trípodi desvió y la pelota dio en el caño. El equipo de Bianchi poco y nada, con un Gigliotti demasiado aislado en la ofensiva y sin la presencia en la elaboración de juego de Gago. En el cierre del parcial, a los 41’, llegó el segundo en una jugada muy parecida al primero, aunque en este caso anotando Menseguez, tras el pase de Lanzini.

Pese a la expulsión de Bianchi en el entretiempo por protestar, el xeneize salió con mayor ambición y eso lo tradujo en una clarísima ocasión para descontar. A los 15’, Forlin metió un cabezazo bombeado que encontró la magnífica respuesta de Barovero, quien la mandó al córner con un manotazo. Pero ese envió a Boca le duró poco más de veinte minutos y después todo se emparejó. Encima, River pudo estirar la ventaja cuando Villalba se perdió el tercero en un mano a mano que ganó Trípodi. Al toque, Gutiérrez la tiró muy alta cuando ingresaba al área de Boca. El final sirvió para que los hinchas de la Banda deliren en las tribunas y los de Boca, se vayan más que alarmados.