Leandro Aguirre acomodó la pelota en el punto del penal. Tomó corta distancia y sin propiciarle gran fuerza al remate la mandó a guardar al costado derecho del arquero de Independiente Rivadavia, César Taborda. Esa fue la ejecución del último penal de Aldosivi que dejó a los mendocinos fuera de la Copa Argentina en el inicio de los 32avos de final jugado en el Estadio del Bicentenario en la tarde de ayer, un escenario que a la Lepra no le sienta bien.

Es evidente que al equipo que ahora dirige Gustavo Zapata no le sienta bien la “Cava de Pocito” ya que es el segundo partido que pierden en menos de un mes y medio. Es que el clásico que se jugó hace un par de semanas entre Sportivo Desamparados, el elenco mendocino recibió una goleada. Y ayer ante un Aldosivi con muchos suplentes (en Independiente también lo hubo) la derrota se hizo presente nuevamente para el elenco mendocino, esta vez desde la vía de los penales por un 5-3. De esta forma el equipo mendocino queda al margen de la Copa que entrega una plaza para la Copa Sudamericana y en cada fase que van pasando también hace un reconocimiento en dinero en efectivo.

El partido tuvo un nivel bastante bajo, basta con decir que el primer tiempo estuvo de más en el Bicentenario ya que entre los dos equipo no llegaron a crear 2 jugadas peligrosas. Sólo hubo una y la tuvo el equipo marplatense cuando Carrasco quedó habilitado luego de una salida de un tiro libre, los defensores cuyanos pensaron que estaba adelantado y cuando continuaron la jugada el volante eludió la marca de un defensor y estrelló el pelotazo en el ángulo. Así se fue el primer tiempo, con un empate en cero. En el complemento la actitud cambió y el que salió más decidido fue Independiente intentado desnivelar con Morales Newman y Altobelli, quien fue al protagonista de la ilusión de los mendocinos. A los 23 tras una gran corrida abrió el marcador y ante un Aldosivi sin ideas parecía asegurar el pasaje, pero no fue así.

Faltando 6’ para el final el delantero Piñedo Da Silva se anticipó a dos defensores leprosos y puso la igualdad para la amargura mendocina. Todo lo que era una fiesta se fue convirtiendo en amargura. Llegaron los penales, esa lotería en la que no tendría suerte y Lázaro lo mostró mandando la pelota a la tribuna. Luego, Leandro Aguirre acomodó la pelota y...