Había ansiedad en la Villa. Meterse otra vez en un torneo nacional no era cualquier cosa para su gente. Había ansiedad dentro y fuera de la cancha y eso terminó complicando bastante las cosas en el conjunto chimbero porque le costó demasiado sacarse de encima al muy buen equipo de San Miguel, que volvió a dejar una buena imagen pero que no pudo traducir ese prolijo andar en al menos un resultado que le permita no estar tan complicado para lo que se le viene. Pero Villa Obrera lo trabajó con mucha entrega, con una enorme convicción y con ese resto físico final que fue decisivo para ganar en el arranque por 3-2, sabiendo que en este tipo de torneo como lo es el Torneo del Interior es clave no perdonar como local y menos en el debut. En eso, la Villa cumplió. En lo futbolístico, fue demasiado irregular y tendrá que mejorar. San Miguel, por su lado, tendrá que apostar todo a ganador en lo que le resta si es que pretende quedarse con una de las dos plazas que hay en juego para la clasificación. Eso es a futuro para ambos, pero ayer hubo un intenso partido que comenzó con la sorpresiva anotación de Javier Paratore para San Miguel en un tiro libre frontal que lo encontró demasiado solo frente al arquero Araoz. Iban apenas 7’ y el conjunto albardonero ya ganaba. La Villa intentó sacudirse pero recién a los 16’ con la ayuda del árbitro Mercado que sancionó un polémico penal, pudo llegar al empate parcial con el remate de Agüero. Era el 1-1 y parecía justicia porque el resto de esta primera parte no ofreció demasiado más allá de las ganas de ambos.
En el complemento, llegaron las emociones. A los 16’ Maldonado se comió un gol solo frente al arco de San Miguel pero el ex Zondina repararía ese error a los 23’ cuando metió toda la rosca en un tiro libre que sorprendió al arquero albardonero para poner el 2-1. No tuvo tiempo ni de festejar la Villa porque en la jugada siguiente, San Miguel llegó al 2-2 con una aparición oportuna de Javier Paratore. Nacía otro partido y quedaban 25 minutos por jugar. En ese tramo, la Villa hizo pesar sus convicciones y con más resto físico que fútbol se llevó por delante a san Miguel. A los 30’ José Luján llegaría al triunfo con un remate desde la puerta del área que dejó sin reacción a Quinteros. El intento por ir a buscar el empate nuevamente fue estéril ya en San Miguel. Villa Obrera manejó los tiempos en ese tramo final y consolidó una victoria marcada por la ansiedad. Ese tal vez haya sido el gran rival del equipo de Magallanes: su ansiedad por empezar ganando. Le costó San Miguel, un rival más que digno y muy prolijo. Pero el primer paso fue en ganador y a esta hora, en La Boutique es lo único que realmente importa para todo el pueblo de Villa Obrera.

