Jugar con dos menos más de la mitad del partido, de visitante y abajo en el marcador pueden ser condiciones irremontables para cualquier equipo pero no para el corazón gigante de Villa Obrera que no solo emparejó el trámite, sino que se dio el gusto de sacar pecho en Puyuta para terminar ganando en los últoimos 10 minutos de partido. Eso, no lo hace cualquiera. Y claro, la pelea por la punta sigue igual y para la Villa, el sábado terminó redondito. En Sportivo, mas allá de las caras largas por un equipo que no encuentra el paso en la temporada local, quedaron sembrados demasiados interrogantes que hoy no parecen tener respuestas.

En el comienzo, la paridad ganó terreno porque a las intenciones de Sportivo por presionar y hacerse dueño del partido, la Villa le opuso su acostumbrado espíritu combativo para cerrarle espacios. Así, dentro de ese trámite parejo, Desamparados recién pudo sacar ventajas a los 38′ del primer tiempo tras una infracción de Sánchez sobre el Tanque Ochoa que Darío Rodríguez cambió por gol. Parecía que lo encaminaba Sportivo porque sobre el final del primer tiempo, Lucas Pérez se fue expulsado en la Villa.

En la segunda parte, Sportivo jugó lo que no tenía que jugar y terminó pagándolo mal. Es que a los 8′ se quedó con dos más por la expulsión de Rodríguez y en vez de tocar y aprovechar esa superioridad, entró en el pelotazo y se complicó solo. La Villa vio la chance y fue. Primero, lo empató con un golazo de Sánchez y después lo ganó con una aparición de Gaetán. A lo guapo nomás.