Cada partido tiene un click que después se potencia más de lo esperado. Ese momento de inflexión se dio cuando se moría el primer tiempo. Estaban 2-2 y Emilio Rodríguez se despachó con un golazo. Encima, coincidiendo con el cierre del reloj, hubo discusiones por una situación confusa y las pulsaciones se elevaron a mil. El segundo tiempo ya no fue el mismo. Y la Selección Sanjuanina dio muestras de adultez para ganar con justicia esta segunda edición del “Torneo del Sol” de futsal. Por eso se quedó con la COPA DIARIO DE CUYO. Porque, al margen del descontento del equipo perdedor -Argentinos Juniors- el local justificó su victoria porque supo salir de la confusión cuando perdía 2-0, lo empardó y después lo terminó ganando al levantar las banderas de la actitud, el fervor y la entrega.

Así, el certamen que organizó la Fundación Tuxi y que fue seguido por una interesante cantidad de espectadores en el estadio “Cantoni”, tuvo su broche de oro con la consagración del equipo sanjuanino. Claro que antes tuvo que esforzarse al máximo para vencer a este buen equipo que es Argentinos Juniors.

La final empezó con el Bichito de La Paternal bien metido en lo suyo y con el equipo sanjuanino preocupado porque no encontraba el timón en las marcas. Por eso, antes de los 10’, la visita ganaba 2-0. Con dos gritos del grandote Gastón Castellani. El primero tras un fuerte tiro cruzado que sacó desde la izquierda. Y el segundo con otro tiro cruzado, pero desde la derecha. Desde ahí fue un empezar a remar del local.

Y lo hizo bien. Con actitud. Sin volverse loco. Cuando Argentinos rotó a sus jugadores, la Selección Sanjuanina sacó el mayor de los provechos. Emilio Rodríguez descontó a los 17’ y Javier Cabrera, con un bombazo, clavó el empate. Así parecía que se iban al descanso, pero se dio aquel momento de inflexión con el golazo de Rodríguez y la visita se descontroló. Más aún cuando sonó un silbato que engañó a los árbitros, quienes pitaron el final de la etapa y todavía faltaban 4 segundos. La protesta visitante tuvo motivos pero de ninguna manera justificó el escándalo que armaron sus jugadores.

Y fue Argentinos el que sufrió ese descontrol en el complemento, porque jamás le encontró el hilo al partido. Y el local, más cerebral y adulto, supo como controlar el resto. Hubo un gol para cada uno pero la historia ya estaba sellada.