Fue un final triste. De esos que nadie quiere ver. Es que Vélez, con toda su jerarquía, clavó un puñal a los 39’ del complemento y estampó en el tablero un 3-1 prácticamente decisivo. Y a eso, la gente no lo aguantó. Los más enfurecidos se colgaron en la tela y el árbitro se vio obligado a parar el partido. Estalló la bronca en el Pueblo Viejo. No solamente por una nueva derrota casi consumada -porque el partido quedó suspendido definitivamente por el árbitro Trucco- sino porque la situación de San Martín está en un estado crítico. Tanto, que si hoy gana Tigre, el Verdinegro bajará a uno de los puestos de descenso directo.
Lástima, porque anoche San Martín no desentonó. Jugó, por momentos con el alma, pero eso no le alcanzó para equilibrar la clase y jerarquía de este Vélez que llegó remendado pero que dejó en claro que es uno de los mejores equipos del país. Tanto, que está segundo a un solo punto del líder Boca.
El partido tuvo altibajos. Y dominadores alternados. Vélez arrancó mejor y se hizo dueño de la pelota por propio peso de su juego. Igual San Martín, cuando pudo, llegó. Penco se aguantó todo arriba y fue preocupación para la visita pero fueron los volantes locales los que tuvieron chances. Affranchino, la primera. Bogado, después. En ambas respondió Barovero. Con el paso de los minutos, el local fue emparejando el trámite porque dividió el dominio con la visita. Pero, vaya casualidad, Vélez abrió el tanteador. Fue tras una subida de Papa por izquierda. Tiró el centro y Grabinski, en su afán de despejar, la mandó al fondo.
La tribuna empezó a apurar, ya con bronca. Y, adentro, los jugadores sintieron el gol pero lo superaron con entrega. Tanto, que a los 43’ Affranchino probó de nuevo pero esta vez lo hizo con una gran categoría. Y estampó un golazo para el empate.
En el complemento, el partido no tuvo grandes cambios. San Martín, sin Penco porque se fue lesionado, siguió con movilidad. La que le dieron Affranchino, Bogado y, especialmente, García.
Los dos llegaron con peligro. Caprari (que había entrado por Penco) metió un cabezazo alto. Affranchino probó sin suerte. Enfrente, Canteros se lo perdió por milímetros. Igual Pratto.
Se venía el final y era todo parejo. Pero ahí es donde
apareció la categoría de la visita. Gareca mandó a la cancha a Insúa y el Pocho desarmó todo el aparato defensivo Verdinegro. Con una gambeta endiablada y toque de primera complicó cuantas veces llegó. Tanto fue así que a los 34’ se fue por izquierda, amagó y amagó, y metió un pase para atrás que Velázquez (que recién había entrado) la mandó a guardar.
Otra vez a remar para el Verdinegro, claro que casi sin tiempo. Y en esa desesperación de ir al frente llegó la estocada final de la visita, con una contra que Pratto selló para el 3-1. Y ahí nomás la bronca y la suspensión.
