La gran pregunta este fin de semana fue ¿por qué se va tan fuerte en el fútbol argentino? ¿Imprudencia? ¿Mala intención? No se sabe. Lo único que queda claro es que pasa en todas las categorías del fútbol argentino. Desde Primera División hasta los equipos que militan en las categorías más remotas. Hace muy poco llamó la atención Orión, el arquero de Boca, que volvió a salir con "los tapones de punta" y lesionó a otro jugador. Uno más en su cuenta personal. El sábado le tocó a Tevez. Sí, el "jugador del pueblo", pasó a ser el "asesino del pueblo". Como si hubiese ido a propósito. El "Apache" fue fuertísimo y fracturó a Ham, el juvenil que saltó a la fama tras esa lamentable situación. Si fue con intención o no, nunca nadie lo sabrá. Lo que sí, es que fue demasiado fuerte. Como si salvar esa pelota fuese una cuestión de vida o muerte. Y justamente esa frase pinta de cuerpo entero a cómo hoy se juega en el fútbol argentino. En la cancha y en las tribunas. No se puede perder, es un pecado. Si basta con haber visto otro lamentable episodio por el Federal B el sábado último. Iban apenas 3 minutos, sí, 180 segundos de comenzado el juego cuando los 22 jugadores de Alianza y Desamparados, más los suplentes, cuerpos técnicos y todo quien estaba dentro del campo de juego, se trenzaron a golpes por una simple e insignificante infracción. ¿Por qué tanta violencia? Parece que todavía nadie se dio cuenta que todo eso lleva a la devaluación del fútbol argentino. Una pena…
Por Vanessa Chaparro
DIARIO DE CUYO
