Es el jugador mejor pago del mundo y el que más camisetas vende. Se trata de Cristiano Ronaldo, quien en su segundo Mundial con Portugal volvió a quedar en deuda. Sólo un tanto ante Corea del Norte es lo que quede de su paso por Sudáfrica. Mucha sonrisa y excesiva mirada a la pantalla gigante para ver cómo salía. Pero de juego nada de nada. Lo curioso y hasta gracioso es que la FIFA lo eligió como el mejor jugador en los primeros dos partidos de su Selección: Costa de Marfil y los débiles asiáticos. Una muestra más de que el marketing pese bastante, pero afuera del verde césped.

Otro que se fue con pena y sin gloria fue el delantero del Manchester United, Wayne Rooney. Lejos estuvo de sus grandes disparos o las gambetas en velocidad que lo caracterizan. Una lesión, dicen, condicionó su juego, aunque tal cual fue la tónica de los ingleses en este torneo su adiós fue de manera penosa.

El Puma francés, Nicolas Anelka, también se encuentra en la columna del debe. Disputó sólo los dos primeros encuentros y tras insultar a su entrenador por haberlo sacado ante México, terminó siendo expulsado de la delegación por mal comportamiento.